lunes, 26 de enero de 2009

Contenedor o furgón en los bajos de Haina


En los días del paseo en bici con Felipe (Branagan) por los bajos de Haina y Nigua, al oeste de Santo Domingo, acababa de recibir Container Architecture, donde se reseña el desarrollo de una arquitectura, o al menos de un modo de construir, usando el contenedor como si fuera un Lego gigante. En el libro se muestran ejemplos de edificios públicos, vivienda colectiva y proyectos conceptuales hechos con el contenedor como unidad constructiva.

Desde que Malcom Mclean lo introdujo hacia 1956, en la forma en que se conoce hoy, el container ha ocupado la imaginería de arquitectos y diseñadores. Son famosas las obras de Shigeru Ban (Nonadic Museum -NM- y Papertainer Museum -PM-), y en especial la propuesta de LOT-EX para su MDU (Mobile Dwelling Unit). En Santo Domingo, al menos tengo vivo la Furgovilla (1996-2004) de Daniel Pons.

La aplicación que he visto en los bajos de Haina y Nigua está lejos de pretender ser una arquitectura popular con furgón, sino más bien el uso popular del mismo, donde se une la precariedad con el ingenio. Por eso me llamó la atención encontrar tantos ejemplos de empleo del contenedor para proveer facilidades comerciales.

Haina, que pertenece a la provincia San Cristóbal, es lo que se conocería como un distrito industrial. El desarrollo del puerto marítimo, las zonas francas industriales y las instalaciones de producción energética y de refinamiento de petróleo han caracterizado un desarrollo que tiene sus antecedentes en el viejo ingenio azucarero Río Haina (1950). Esa tradición ha conformado una población obrera calificada con altas destrezas y habilidades manufactureras. Quizá el caso más notorio en la República Dominicana.

En estos poblados los domingos son días que generan mucha actividad comercial y de recreación, y la gente vive virtualmente en la calle. Allí, la vía pública es un espacio de integración social. De modo que ver esos furgones abiertos, en plena actividad junto a la acera, es una nota recurrente de interés. Para la gente de Haina -panal de avispas- el furgón es su entorno, su paisaje, y un material de reciclaje capaz de incorporarse como reconversión habitable a sus estructuras existentes.

De lo culto a lo popular, se le llame container, contenedor o furgón, esta unidad sigue siendo un estímulo y un reto; así que encontrarlo en los bajos de Haina y Nigua con usos tan diversos, atrajo mi atención de un modo especial. Eso sí, sin pretender explorar el tema. Se lo advertí a Felipe.

Fotos de Maxi

lunes, 19 de enero de 2009

El Policlínico de Nigua


En 1961, cuando entré a la universidad, José Rincón Mora (Cotuí, 1939) terminaba su carrera. De ese cruce recuerdo la ocasión en que revisando un ejemplar de L'Architecture d'Aujourd'hui, José se acercó al grupo y comentó que todo lo que se publicaba allí era la mejor arquitectura del mundo. Una curiosidad intranscendente, si no fuera porque en ese momento teníamos abierta la revista en las esculturas habitables de André Bloc, su fundador, y con el que parecía identificarse por su propia condición de artista y arquitecto. 

La anécdota la recordé cuando hace unos días, en un recorrido en bici por los bajos de Haina y Nigua, me topé con el Policlínico Nuestra Sra. De Las Mercedes (1989) que José Rincón construyó junto al Leprocomio con los auspicios de la Fundación Domínico-Alemana.

José Rincón ha hecho su arquitectura como una vertiente de la obra plástica y creo que probablemente su primera exploración fue su propia casa (1975), en la residencia de su madre. De ahí en adelante toda su obra está hecha al modo de la arquitectura Pueblo, como se conoce a la arquitectura de adobe característica de Santa Fe, Nuevo México y del Pacífico mejicano de la Baja California. Es posible relacionarla con la del norte de África, pero es más que nada, Pueblo.

El Policlínico de Nigua tiene ese encanto de aparentar ser hecho en adobe, trabajado con las manos y con sensibilidad artística. Esa particularidad única lo convierte en un edificio público, en una institución que representa o inspira una identidad en la comunidad. Su capilla abierta, entregada a todo creyente y creencia apoya esa vocación institucional.

En este edificio se pone de manifiesto la habilidad de José Rincón para manejar la luz y el detalle. Sus ventanas, por ejemplo, son un estudio de las funciones de ventilación, protección e iluminación tratadas con formas y respuestas independientes, pero convertidas en un gesto poético.

Revisitar el Policlínico de Nigua con Felipe (Branagan) me puso en perspectiva y valor una obra especial, hecha con una libertad, pasión y sensibilidad poco frecuentes. Esa inspiración de escultura habitable o arquitectura escultórica relacionada con la terracota, en la que siempre ha estado envuelto José Rincón Mora, y con la que ha desarrollado un vocabulario personal de signos, texturas, detalles y color, lo identifican a leguas y constituye un referente en la arquitectura dominicana.

Fotos de Maxi

jueves, 15 de enero de 2009

Embassy Staircase... la paramétrica


Si hay algo que queda registrado para siempre en la memoria, es el primer proyecto profesional. Sin que tenga que ver la magnitud o trascendencia; en esa primera obra está con frecuencia lo que podría ser una impronta. Y si, además, hay una búsqueda o un logro, queda una satisfacción y estímulo que perduran. Es el caso de Andrés Eduardo Sánchez (Santo Domingo, 1982) y su Embassy Staircase.

Andrés Eduardo recibió el encargo de la Embajada Británica en Santo Domingo para reemplazar la escalera que une las oficinas de la cancillería con las del consulado. Un proyecto sencillo que lo convirtió en una exploración, en experiencia memorable, trascendente. ¡Un lujo!

Lo que era una simple caja de escalera, la transformó en una secuencia espacial llena de sorpresas y elementos cambiantes que crean esa sensación única del significado de ascender o descender y su conexión espacial, sensorial y psicológica.

Cuando se sube apenas se percibe un primer tercio -un diálogo tenso ente escalones y barandillas- y la sensación de que ahí concluiría la experiencia; pero el siguiente tramo, que no tiene nada que ver con la espacialidad del anterior, introduce una nueva verticalidad, para luego girar en paralelo a un último tramo totalmente sorpresivo y dominado por un panel-paramétrico de admirable destreza.

En el segundo piso la escalera desaparece y el vestíbulo queda limitado por el panel-paramétrico que filtra la luz. Bajar, entonces, se convierte en una sensación casi lúdica, con otras sorpresas e incertidumbres, pero esta vez cargadas de una ola expansiva embriagante.

Después de su maestría en Pratt Institute, NY -ver proyecto de tesis en el blog, Andrés Eduardo Sánchez ha estado colaborando en Simples Arquitectura y desarrollando propuestas privadas. Su Embassy Staircase es su primer encargo y está hecho con una propuesta que sorprende y entusiasma. Un buen augurio.

Aunque faltó Felipe (Branagan) y la bici, la Embassy Staircase, cautiva, emociona...

Antes

Después



panel-paramétrico

viernes, 2 de enero de 2009

Al monte en bici


A finales de año, los grupos Gomas Anchas y MTBdominicana organizaron un paseo o “monteo” que llamaron “Río Aguinaldo 2008”, como forma de establecer una fraternidad y camaradería entre diversas generaciones y grupos de ciclistas de montaña. El monteo congregó a más de cincuenta aficionados y fue una experiencia enriquecedora. Mi grupo incluía a Orlandito, Maxi y por supuesto a Felipe (Branagan).

Estoy persuadido que la mejor manera de entender, estudiar y atrapar una ciudad es haciendo recorridos en bici. Sólo o con interlocutores, explorar los espacios urbanos a ese ritmo de desplazamiento abre sensibilidades impensables. Eso me sucede en cada pueblo o ciudad del país que he recorrido y también en lugares tan dispares como La Habana, Boston o la isla de San Martín. Montar en Puerto Rico sigue siendo una asignatura pendiente. El año pasado estuve en un tris de hacer el tour de los cinco boroughs de Nueva York; espero lograrlo este 2009.

Ahora, cuando se atraviesan en bici los caminos y trillos de los campos dominicanos es una experiencia totalmente distinta. Absolutamente. El trillo es un camino muy estrecho abierto entre montes y maleza para el paso de animales y personas, y siempre lo recorro con la sensación de estar en las primeras vías de comunicación que abren las comunidades rurales y el anticipo a cualquier noción urbana que se pudiera derivar.

De modo que cuando me integré a este paseo del domingo 21 de diciembre pasado, estaba preparado para un monteo duro, como lo fue -55 Km. y de ellos 35 por caminos y trillos- pero ni suponía la tremenda alegría y el sentido de solidaridad que encontraría. Los ciclistas de montaña son personas especiales.

El paseo terminó con una comida navideña preparada ahí mismo, en el campo, junto al río El Higüero, y después de un recorrido hermoso que incluyó el cruce de cuatro ríos o quizá el mismo río cuatro veces.

Disfrutar del campo en bici y de la arquitectura vernácula es una experiencia siempre estimulante, pero hacerlo con los Gomas Anchas y MTBdominicana, eso... es lo máximo. Fue un buen final de año que augura muchos otros paseos excitantes para este 2009. Las fotos lo atestiguan.

Tanto la ciudad como el campo son completamente diferentes cuando se recorren en bici. Eso lo garantizo.

Foto de familia (Río Aguinaldo, 2008)

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Hotel de las Artes




Propuesta
Hotel de las Artes
Calle Misiones, La Habana. Cuba (2008)
Estudio Choy-León













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martes, 30 de diciembre de 2008

La arquitectura y las ciudades cubanas en la encrucijada de la cultura y la sociedad.


por José A. Choy.


"La ciudad no es una retahíla de edificaciones, sino la creación más espiritual de nuestra civilización y, con el lenguaje, la más grande obra de arte creada por el hombre. Es el lugar de la cultura, el espacio público por excelencia, el lugar de la civilización."
ROGELIO SALMONA

"La cultura ambiental es […] memoria, realidad e imaginación."
FERNANDO SALINAS



La ciudad

Las ciudades y pueblos cubanos son el patrimonio más relevante de la cultura material de la Nación.

Las ciudades sintetizan, en el complejo proceso de origen y desarrollo de sus formas físicas, los valores espirituales y las aspiraciones de la sociedad. La ciudad es el lugar donde la economía, las determinantes sociales, la política y la ideología se representan físicamente en la tectónica de lo urbano, a través de la cultura y la historia.

El caso cubano es singular y ejemplar. Por más de cuarenta años las ciudades y los pueblos cubanos han quedado como detenidos en el tiempo, sin apenas intervenciones que reflejen las aspiraciones y la riqueza de los cambios sociales. De ahí que en su mayoría se nos presenten hoy como testimonios, ruinas contemporáneas del esplendor de una cultura pasada que sobrevive gracias a la dinámica de sus habitantes en yuxtaposición a estos escenarios decadentes. El abandono que han padecido nuestras ciudades, en aras del desarrollo social fuera de su marco físico, la pobreza producto de limitaciones económicas, y por suerte, la ausencia de las operaciones de especulación urbana características de los años 70 y 80 en América Latina y el Caribe, permitieron que, paradójicamente, estos procesos que destruyeron gran parte del patrimonio urbano del continente, preservaran la imagen y trazas de las ciudades cubanas.

Este panorama desolador es a la vez un reto y estimulo para construir un futuro optimista. Requiere de un esfuerzo actual y colectivo para relanzar los pueblos y las ciudades cubanas apoyados en el aprendizaje que nos da esa tradición y riqueza urbana heredada.

La Habana es un ejemplo donde los problemas se agudizan. Por un lado, la capital representa el tesoro construido más importante del patrimonio cultural y espiritual del país y por otro, el deterioro creciente somete la ciudad a un estado de peligro inminente. Perder la capital, o parte de ella, es perder una parte de nuestra historia y de nuestra identidad.

Preocupa la falta de estrategias y políticas para enfrentar esta realidad. El ejemplo excepcional del Centro Histórico de La Habana, por ser una operación integral de trascendencia cultural, social y humana, debería servir de plataforma para discutir el destino de la ciudad toda. Cienfuegos, Trinidad, Camagüey y Santiago de Cuba apuntan en la misma dirección de preservación de entornos únicos. Si las instancias de la sociedad toman conciencia de la importancia de esta situación, dentro de unos pocos años se podría revertir ese proceso de deterioro y enajenación que sufren edificaciones valiosas, calles memorables y barrios armónicos, hoy en ruinas.

La necesidad de una política prioritaria para ciudades y pueblos dentro de los programas de desarrollo, más que una carga para el presupuesto del Estado, podría ser una vía de desarrollo social. Las experiencias evidencian que operaciones urbanas a gran escala, como la del Centro Histórico de la Habana Vieja, pueden autofinanciarse y crear riquezas para la economía del país. Mostrar en el futuro las cualidades abrillantadas de La Habana por la sabia restauración o las intervenciones contemporáneas adecuadas, tiene su precio pero también su recompensa, no sólo cultural o por la entrada de nuevos recursos financieros, sino también, y sobre todo, por propiciar el bienestar de la población y superar la complicidad con la desidia y el abandono.


La arquitectura

El proceso de desarrollo de una arquitectura situada a la vanguardia de América Latina y el Caribe en los años 50 y potenciada con aires renovadores al triunfo de la Revolución durante los años 60, cayó posteriormente en un peligroso y silencioso anonimato cultural. Es preciso reorientar la práctica y recuperar los espacios perdidos

La insuficiente proyección cultural de la arquitectura actual resulta de su falta de calidad y de su limitado impacto social. Este empobrecimiento hace que sea muy escasa su incidencia en el arte y la cultura cubanos y que se haya mantenido por demasiado tiempo fuera de los espacios de la crítica y de los debates culturales, en contraste con el papel cada vez más activo que hoy tiene la arquitectura en el panorama internacional del arte y la cultura.

La falta de enfoque cultural se nutre, también, de la limitada y uniforme formación de las arquitectas y arquitectos cubanos. Las escuelas mantienen planes de estudios similares, a pesar de que las situaciones locales y las motivaciones culturales de cada región son diferentes. Por otro lado, la formación debería fundamentarse, por encima de otras consideraciones técnicas o prácticas del momento, en una visión humanista, que defina el gran alcance social y cultural de la profesión.

Esta nueva perspectiva debería situar a las ciudades cubanas como el ideal de toda la creación arquitectónica. Ellas son el bien más preciado, respetarlas y entenderlas garantizaría una práctica profesional sólida, encaminada a la tarea más importante del futuro del país: su reanimación y recuperación. En este ámbito en constante renovación, reciclar y hacer ciudad dentro de la ciudad será un proceder válido. La calidad de vida ciudadana se elevará sustancialmente, enriquecida por la eficacia de la vivienda, de los lugares de trabajo y de la calidez y cualificación estética de los espacios públicos.

Por otro lado, las formas dogmáticas y muy centralizadas de la producción de la arquitectura dejan poco margen al ambiente creador. La arquitectura, por vocación y destino propio, es la mayor entre todas las manifestaciones de las artes visuales.

La exclusiva organización de la actividad de proyecto desde las grandes empresas, con estructuras heredadas de la época del CAME, impide la convivencia de otras alternativas de producción. El pequeño taller o estudio de asociados por afinidad de ideas es, desde el Renacimiento, la célula básica para que la creación arquitectónica se desarrolle convenientemente. Liberar la creación arquitectónica de ataduras burocráticas y centralizadas estimularía, de inmediato, en todo el país el florecimiento del talento adormecido de las arquitectas y los arquitectos cubanos. Estas motivaciones irían en armonía con la sociedad socialista a la que se debe aspirar.

Los indicios recientes de que a través de las asociaciones de base de la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción (UNAICC), de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y otras posibles alternativas, muestran que se pueden potenciar formas más frescas y adecuadas para producir proyectos arquitectónicos de calidad y podrían ser las responsables de lograr que la diversidad productiva se realice con la legalidad y ética necesarias. Es una oportunidad notable para sacar la práctica de la arquitectura del estado de empobrecimiento en que se encuentra y ponerla al lado de la responsabilidad social y creativa que se demanda.


Confluencias favorables

A pesar de la crisis en que se encuentran nuestras ciudades y la arquitectura cubana, el futuro cercano se presenta promisorio.

En marzo de este año, el Centro Teórico-Cultural Criterios, sometió a debate el tema de la arquitectura (hecho inédito en un medio de tanto prestigio) en el ciclo de análisis del “quinquenio gris”. El poder de convocatoria del centro, permitió que un numeroso y heterogéneo grupo de intelectuales, arquitectos, ingenieros, críticos, artistas y estudiantes, participara en la conferencia magistral ofrecida por Mario Coyula y en los debates subsiguientes vía correo electrónico. Este hecho mostró el valor del debate democrático.

La Gaceta de Cuba, una de nuestras más prestigiosas revistas culturales, dedica el dossier del presente número a este tema. Importantes teóricos y críticos del urbanismo como disciplina, y la arquitectura como teoría y práctica han aceptado colaborar. Más de una decena de personalidades de la cultura, escritores, artistas, arquitectos y teóricos responden sobre el papel que debería desempeñar la arquitectura en el arte y la cultura de nuestro país.

La Gaceta, como siempre, está al lado de los tópicos más candentes y apremiantes de la cultura cubana. Su contribución a la divulgación de parte del pensamiento que gira alrededor de grandes problemas, anima su discusión y clarificación, y sirve al debate y al debido ejercicio de la profesión y la cultura.

El próximo Congreso de la UNEAC, contemplará en su agenda de discusiones el tema “Ciudad, Cultura y Arquitectura”; sin dudas, una valiosa contribución de los intelectuales, artistas y arquitectos cubanos al análisis medular del tema que involucra el arte y la arquitectura, la cultura y toda la sociedad.

Son todas, confluencias favorables.

Crisis en el idioma chino, como gustaba decir el maestro Sergio Baroni, se representa con un ideograma compuesto por dos signos: peligro y oportunidad. La peligrosa encrucijada en que se encuentran las ciudades y la arquitectura cubanas, tiene todavía la oportunidad de definir una política cultural que guíe la acción del Estado. Es un reto que se debe enfrentar con ilusión y coraje.
Octubre, 2007.
José A. Choy.


Publicado en La Gaceta de Cuba. No. 2007.6
Tomado de
Arquitectura Cuba


lunes, 29 de diciembre de 2008

Residencial Gran Hotel




Propuesta

Residencial Gran Hotel
Calle Teniente Rey, La Habana. Cuba. (2008)
Estudio Choy-León












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viernes, 26 de diciembre de 2008

Integración Juvenil

Propuesta
Centro de Formación Laboral. Integración Juvenil
Puerto Plata, República Dominicana. (2008)
Arq. Esteban -Yuyín- González (Santo Domingo, 1982)





miércoles, 24 de diciembre de 2008

La casa de la Rosa Duarte


Cuando estudié el bachillerato en Santo Domingo en los años 50, el colegio -si tenía buenas notas- me permitía salir los domingos a visitar mis familiares. Mis primos vivían en casas y apartamentos modernos y yo, un chico de pueblo, me quedaba siempre maravillado de lo que era el mundo de la capital. Así conocí algunas obras que ahora son registros históricos y que no hay manera de que me las saque de la cabeza. A veces hasta veo en mis recuerdos la calidad de la luz que penetra desde un patio interior. En ese tiempo caminaba la ciudad todos los domingos.

Uno de mis primos vivía en la calle Rosa Duarte, Gazcue, en un apartamento probablemente de Reid y Reyes; pero al lado había una casa que no sé por qué me cautivó a tal punto que a cada rato  correteaba por su escalera y zaguanes. Ni soñaba entonces que estudiaría arquitectura, pero sé que esa casa me atrapaba.

Ya en la universidad, tuve a Julio Hernández Santelises (Santiago, 1927) de profesor de acústica y clima; me enteré que el mismo Julito había hecho la casa de la Rosa Duarte No.6, no me lo podía creer. Julito era un profesor culto, dedicado y admirado, así lo recuerdo siempre. Años después, trabajando con Rafael Calventi, cruzaba por mis Cremas al colmado al doblar de la esquina y pasaba ratos contemplando la casa. Ahora, Felipe (Branagan) se queda atónito cuando me ve ensimismado cada vez que pasamos en bici frente a ese lugar.

Julito Hernández es uno de los arquitectos de Santiago siempre dedicado al experimento y debe haber sido de los primeros en apasionarse con la prefabricación ligera. Siempre me he preguntado lo que tendría en la cabeza cuando hizo esa casa en 1953, para su padre, el compositor Julio Alberto Hernández.

La casa de la Rosa Duarte es en realidad dos en una y cada una completamente independiente de la otra, pero hecha de tal modo que parece una sola bien grande. Para logralo usó un techo fragmentado que abarca las dos viviendas y que se desplaza y gira para también ser el apoyo de la escalera exterior, englobando una variedad espacial de admirable riqueza. El uso apropiado del calado de cemento -bloques ornamentales- y de la ventilación natural cruzada, evidencia una dedicación especial a los temas tropicales de bienestar ambiental. No se parecía a ninguna otra casa. Una pieza verdaderamente ejemplar.

Mi alegría ahora es que cuando vi en la exhibición Home Delivery la foto del prototipo "House in the Garden" que Marcel Breuer construyó en el MoMA en 1949, vino a mi memoria la casa de Julio Hernández. Que Julito desarrollara un esquema similar en los años autárquicos de la dictadura, me llenó de satisfacción y orgullo.

Así que de algún modo Felipe debe entender mis razones para admirar la casa de la Rosa Duarte.  Cuando un edificio o experiencia urbana se queda en los recuerdos, es imposible deshacerse de ello.



Casa en calle Rosa Duerte No. 6, Gazcue.  Santo Dominmgo, 1953

lunes, 22 de diciembre de 2008

Apartamentos en Alma Mater

11 Dic. 2008 13:59:18
Pla,

Buscando una papelería, esta mañana me topé con este edificio en la esquina sureste de la Benigno Filomeno Rojas con Alma Mater. Es uno de esos condominios de dos pisos que abundan en la zona universitaria. Siempre me ha gustado, desde que Carbonelito (Harry Carbonell) me lo "presentó" hace ya unos años.

Me llama la atención lo armonioso de la composición, sobretodo la fachada oeste con la escalera, y la forma en que la doble banda, que abarca ambas fachadas, produce un efecto de doble altura en la esquina enfatizado por el muro de barro.

Nunca he sabido mucho sobre su historia, pero ojalá en uno de tus paseos con Felipe (Branagan) lo reveas y podamos enriquecernos con las "lecturas".

Abrazos,

Ja'el (García)

11 Dic. 2008 18:56:12
Ja'el,

Felipe y yo hemos pasado varias veces en bici frente a ese edificio cuando en ocasiones hacemos recorridos por la zona. Una buena parte de las casas y apartamentos que se construyeron en los alrededores de la Ciudad Universitaria son de la década de 1950, y de inicios de los 60. Muchas familias que se trasladaban a Santo Domingo para que sus hijos e hijas estudiaran en la universidad se mudaban allí para estar a distancia de a pie. La zona universitaria era para entonces muy cotizada, con una trama continua y buena calidad de vida. Varios arquitectos importantes han dejado su impronta en el área; cerca de ese edificio, José Fermín Villanueva hizo un row houses muy interesante, y uno de los primeros condominios que se hicieron con el FHA, en la calle José Contreras (1969).

El edificio que comentas lo recuerdo, además, porque muy cerca, casi al frente, estudiaba con Ángel Haché en casa de Félix Montes de Oca en mis años universitarios. En el segundo piso vivía el ingeniero Orlando Haza, pero desconozco el arquitecto que lo proyectó.

El modelo de edificio de apartamentos como si fueran casas superpuestas predominó en esa época. Y éste, como lo haces notar, es particularmente interesante por la fuerte cáscara de la esquina contra el muro ciego del oeste; pero también por la transparencia y vacío de la escalera exterior y del balcón. Fíjate que al norte, detrás de la máscara, la fachada es bastante elemental; la fuerza descansa en el enmarcado y la esquina vacía. Seguro que también notaste el pequeño gesto inclinado que hacen las "bandas" en el oeste.

Lo que si te cuento, Jaelito, es que no hay nada como recorrer la ciudad en bici. Con o sin Felipe, aunque mejor con él. El domingo pasado fuimos con dos amigos por los montes del norte de la capital y nos bañamos en el río El Higüero. Eso no tiene precio!

Afectos,

Pla

la bici que se va a comprar Ja'el

jueves, 18 de diciembre de 2008

La Casa TES y el New Style (y II)

Residencia Contreras Jorge. Calle República Argentina, Santiago. 1969

A Juan Caminero, se le reconoce humor e ingenio para sacar a flote las situaciones claves que identifican el momento. Johnny inventó eso del "New Style", lo hizo con una propiedad que todos reconocieron, y aquello se regó como pólvora. También inventó lo de “Eje Italia”, un epíteto que estaba muy lejos de denostar y sólo era un código para identificar en la escuela de arquitectura a Rafael Calventi, Víctor Bisonó y a la pareja de Cott y Gautier, todos graduados en Italia. Lo hacía en contraposición a la presencia de Fred Goico formado en USA. A nadie se le ocurriría aclarar que fue idea de Johnny. Todo el mundo lo sabía.

Al año siguente de la Casa TES, en 1969, y como consecuencia de ella, José Antonio Caro Ginebra (Santo Domingo, 1940) construyó en Santiago la Residencia Contreras-Jorge a los padres de Maritica, la dueña de la Casa TES, y con su segunda obra consolidó el New Style. Tony reconoce que “fue diseñada con un programa más cómodo en áreas y costos”, pero donde sigue trabajando “los mismos elementos de diseño, los cuales abandoné después de esta obra pues comenzaron a aparecer en casas por todos lados en la ciudad”.

Estos elementos, los picos, el techo inclinado, el cilindro y las claraboyas, repetidos sin descanso terminaron uniformizando las nuevas casas de Santo Domingo al punto de que "salían solas". Algunos de sus amigos y contemporáneos se afiliaron maravillados al New Style. Y en definitiva fue una contribución a la superación y mejoría de la práctica. El caso más notorio es el de Eduardo Selman, del círculo de Tony. Eduardo había construido poco antes -en Naco- una casa tipo rancho al estilo de House Beautiful, pero rápidamente se distanció de ella y desarrolló una arquitectura residencial de buena calidad con los predicamentos del New Style, incluyendo la suya propia. Y así muchos.

El estilo que proponía la Casa TES apuntaló un tipo de vida vanguardista en una sociedad democrática donde la burguesía empezaba a consolidarse y se configuraban nuevas aspiraciones. La mayoría de los clientes que consumían el New Style eran jóvenes profesionales modernos, cultos y cosmopolitas, que anhelaban mostrar sus propios éxitos. Como consecuencia se acrecentó un inusitado interés en las artes plásticas y en el coleccionismo de arte dominicano. En un momento dado todas las salas tenían pinturas de Ada Balcácer, Peña Defilló, Domingo Liz, Lepe y también de Guillo Pérez y Cándido Bidó. Todo parecía igual. El mobiliario moderno también.

Con la  Casa TES se confirma el hecho de que a veces en arquitectura hay pequeñas obras que marcan un cambio o nuevos rumbos. Aún desaparezcan, queda su huella.

A la distancia, es curioso ver la manera en que en los diferentes períodos las casas de Santo Domingo siempre terminan pareciéndose unas a otras. El modelo de la Casa TES, reforzado por la residencia Contreras-Jorge,  se siguió recreando durante buena parte de la década de 1970, un hecho que ni siquiera el mismo Tony Caro imaginó y mucho menos que sería bautizado por Johnny Caminero como el "New Style". Y que así se quedaría.

Si esta historia no la sabía Felipe (Branagan) es porque conociendo lo empecinado que es podría volverse loco "peinando" Naco en bici tratando de ubicarla. Pero... ya sólo está en la memoria.



Residencia Contreras Jorge. Calle Reública Argentina, Santiago. 1969