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sábado, 9 de mayo de 2020

Otra Carta (whatsapp) a nuevarquitectura




En cuarenta años (41) y días de nuevarquitectura (incluyendo confinamiento) han pasado dos generaciones y un viaje de promociones de arquitectos y arquitectas, y de urbanistas y diseñadores urbanos. Nuevarquitectura surgió en una etapa en que la arquitectura dominicana se debatía entre lo figurativo y lo abstracto, y entre afectos y desafectos. Su “cienhojasdearquitectura" lo testifica. Ahora, con la mitad de su alma entre ánimas wagnerianas danzando trastocadas por la sequía, surge la inquietud de su implicación de cara al futuro.

En cuarenta años (41) todo ha cambiado en los paradigmas sociales y culturales, y en la práctica del diseño urbano y la arquitectura. Ahora toca pensar en conectar con una generación “underforty” a la que toda esa historia de debates ideológicos le es ajena. Toca entender y conectar con esa pléyade de talentos que buscan en el “marketing” del diseño nuevos espacios de participación. Se abre una nueva perspectiva.
Cuarenta años (41) que invitan a la celebración con esa mezcla de alegría y nostalgia. Me uno a la celebración alegre y al futuro.
Mi afecto,
ppina

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miércoles, 14 de mayo de 2014

Otra Carta _ Bro 2

Luis Flores (1940-2013)


Dentro de poco hará cosa de un año que Karen me entregó, en su memoria y recuerdo, dos corbatines de los preferidos de Luis. Le prometí que la próxima vez que me pusiera un flu usaría uno de ellos. Hoy tocaría al más arquitectónico, pero el flu azul de Arquitexto y 4 Visiones ya ni me sirve y no tengo otro. A falta, también del maniquí, estoy aquí como más me parezco a mi mismo. Luis se hubiera reído si hoy vengo con corbatín. Karen sabe que cumpliré mi promesa. Ya solo me falta el saco nuevo. Así que hoy hablaré de Luis tomado de su mano. De la mano de la amistad.

La amistad entre arquitectos  del Caribe ha dejado notas valiosas para entender el curso de la arquitectura reciente en el área. Los intercambios epistolares de Fernando Salinas y Roberto Segre y entre Luis Flores y yo, así como los cruzados entre los cuatro, coinciden en un punto esencial: reverencia y fervor ante la amistad como identidad y destino. Son cartas que han perfilado el pensamiento y la ideología de una época y fomentado el debate sobre la arquitectura y la sociedad en la región. 

Los vínculos afectivos y profesionales de Luis Flores con Santo Domingo, y el país, vienen de lejos. Ya de jovencito, en 1955, vino al Hotel Jaragua cuando su madre lo trajo a conocer la Feria de la dictadura. Fue una visita alucinante que quedó en su memoria. Luego vinieron otros viajes, muchos viajes. Viajes profesionales, académicos y familiares. Casi siempre para disfrutar y uno que otro con berrinches incluídos. El más memorable, una cena de “sangivin”. Vino con su propio pavo, que Karen pudo pasar por ser “la Americana”, y fue una cena estrictamente familiar con final de grappa mágica. El disfrute de la vida fue su “pièce de résistance”.

Hay testimonios del interés profundo de Luis Flores en dejar una semilla, un fruto, una obra en una tierra que la hizo suya. Exploró posibilidades y oportunidades de colaboración, pero la fortuna y el tiempo dejó esa tarea pendiente para siempre. Queda, eso sí, mucha documentación que podría ser esencial para cuando se haga una investigación sobre su obra.

Muestra de esos deseos fervientes son algunos “e-mails” en los que me hizo partícipe de su ilusión. En 1998 viajó a Casa de Campo con su amigo Rafa Batista a entrevistarse con Alvaro Carta relativo a un proyecto de desarrollo. El 17 de agosto me copió su carta a Rafa en la que resumía el viaje y sus ideas con su peculiar optimismo:
“…Todo lo anterior es salvable con la articulación de un "master plan". Obviamente, ahí entraríamos nosotros. Estoy en la mejor disposición de someter una propuesta a esos efectos como también volver a reunirnos con el Sr. Carta, de estar interesado en perseguir nuestro asesoramiento. En el lado muy positivo de cualquier trabajo futuro, encontré a Carta como un desarrollador muy bien intencionado. Su interés por la sencillez y la economía me parecieron muy encomiables, y su receptividad por los métodos de construcción vernáculos (paredes de tejidos enlucidos) representan unas oportunidades únicas y fascinantes para hacer el proyecto dominicano más hermoso de la década.
Francamente no estoy claro como proseguir pero dejo a tu disposición cualquier envolvimiento futuro. El proyecto es interesante por demás y participar en el mismo sería, además de divertido, un reto estupendo.”. Y de inmediato le respondí: “…Si se te da la ocasión de someter una propuesta a ser considerada con respeto, me gustaria acompañarte.”

En Santiago participó y ganó, asociado a Tácito Cordero, un concurso privado para un hotel. El 14.09.98, cuando ya se veía un desenlace del concurso me escribió: “Con relación al Hotel de Santiago, Tácito sigue celebrando… Me preocupo más por el silencio y reticencia del dueño a anunciar un ganador. pero como sabes los concursos son un acto de fe de por sí, así que hay que seguir con los ojos vendados.”. Apenas una semana después me envió la desilución: “Si te cuento del Hotel Las Palomas no lo vas a tolerar por la ignorancia oportunista en la que está cayendo el proyecto, así que te lo evito. Cuando tenga mas destrezas para copiar cartas en scanner y luego copiarlas en el e-mail te podré mantener aún mas al dia.”

Luis mostró interés enorme en promover la arquitectura dominicana a la par con la de Puerto Rico. El 02.10.98 me comentó: “Acabo de enviarte copia de un mensaje que le envié a uno de tus colegas en Mexico: Antonio Gallardo. Conoci a Antonio en su visita a San Juan para celebrar una reunión de la FPAA y su gran congreso del 2000 o algo así. ...Antonio me impresionó como alguien que tiene algo que aportar (a pesar de sus vinculos con la FPAA). Está buscando establecer comunicación con el Caribe por lo que lo hice partícipe de los esfuerzos tuyos y de Carlos Jorge en Periferia y toda la comunicación contínua que existe entre todos nosotros (parece mentira) en el Caribe. Desde que se comunique con alguno de ustedes ya saben de dónde sale. Ayúdenlo! Pónganlo en la bola...a gozar con e-mails contínuos.”

Por otro lado, en su mensaje del 05.05.98 sigue celebrando con algarabía y jocosidad su conexión a internet: “Esto de los e-mails está resultando fascinante pues estoy recibiendo correspondencia a diario de todos sitios, Murcia, Santo Domingo, México, Argentina, Rio etc. Obviamente me voy a tener que levantar mas temprano por la mañana para atender esta nueva faceta, divertida por demas, de mi vida. Y, todo estos madrugones te los voy a deber a ti. No se si te lo debo agradecer, pero ya veremos. ¿Se cansa uno de esto? Ahora, sin tapujos, ¿cuánto tiempo es que tu le dedicas al internet todos los dias? Alértame. Sabes que tipos pasionarios como nosotros corremos peligro con estos fetiches!”

El tema de su salud también lo tocó conmigo y lo hizo, como siempre, tomándole el pelo a la verdad. En medio de todo el drama mantuvo su espíritu solidario con los amigos y hasta se ocupó de su proyecto permanente de promover la arquitectura dominicana. Me dijo, “ …Ya estoy de regreso a casa... Nada como la casa de uno. Los hospitales son las antesalas de la muerte y siempre se dificulta cualquier tipo de alegría en ellos. Aquí en casa hasta las enfermeras sin uniforme resultan distintas; aqui de torturadoras pasan a facilitadoras con una velocidad de relámpago. Nada, que parece ser que otra vez le respondo a los doctores y me preparo para el próximo round. … Me dice Emilio que lo pasó regio con ustedes en la República en estos días pasados. Que envidia! Siempre dale mis abrazos a los Yuyos et al. Se les quiere y recuerda mucho siempre. Por favor, no se olviden (tu y todos los que quieras reclutar) de lo planteado el mes pasado de una actividad de arquitectura dominicana en Nueva York… Yo comenzaría a organizar mis pensamientos con la divulgacion del concurso de Puerto Plata y cualquier otro concurso reciente en Santo Domingo pareado con algunos trabajos distintivos ...mira a ver que te dice Claudia en este tema para coordinar una reunión con el gurú del Caribe en NY: Warren James.” (22.11.09).

Y otra vez el mismo tono casi tres años después.“…Ya estoy de regreso en casa de mi mas reciente estadía en SKM. La recuperación de la operación ha sido mucho menos mala de lo esperada así que espero estar dando candela en las próximas semanas. Es evidente que estaré en NY a principios de mayo así que mantenme enterado de tu visita para poder usarla como otra razón para acelerar mi recuperación. ¿Cuando es que vienen y por cuanto tiempo? ¿Vas a estar trayendo tu propia bici? Proyectarte en bicicleta por NY resulta surrealista pero me intriga la idea.” (12.04.12). De ese encuentro queda una foto de Familia memorable en Time Square.

Estoy consciente que revelo a un Luis privado y que podría ser imperdonable, pero solo así puedo hacerlo y entregar unos “tulipanes naranja” para honrar su memoria en “Flores para Luis”.  Es como tenerlo aquí y ahora con su corbatín. Hoy me tocaba venir sin el flu azul, pero de la mano del Bro.
 Pla
Times Square. Foto de Familia by Claudia Herame
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viernes, 25 de abril de 2014

Otra Carta _ Bro


Ya ni recuerdo cuándo escribí la última Otra Carta. Se me va en la memoria y se esconde en esos lugares que nadie sabe que existen. Ahora se me ocurre una carta, pero igual, como Otra Carta.

Luis Flores (1940-2013), el arquitecto, solo fue posible que existiera en el Caribe por otro Luis Flores, el humanista. Un hombre solidario, entregado a los otros con la misma pasión con la que vivió todo para sí mismo, para Bea, para Karen, Nikos, Gabriela y Victoria, su familia. Para Luis la arquitectura, como la vida y la amistad, fue una pasión y todo lo sintió como un manifiesto.

Durante más de treinta y tres años de amistad hermanada con nuestras familias, intercambiamos ideas y debatimos todos los temas. El testimonio, muchas cartas, mensajes, intercambios de libros y dedicatorias y recuerdos de conversaciones maratónicas. Sería muy dificil escribir Otra Carta a Luis, o sobre él. Así que, con el consentimiento de Karen, el mismo Bro escribe, con mi ayuda, su propia Otra Carta recuperando algunos mensajes (limitados a cuando descubrió el email, 1998) que tratan diferentes tópicos y perfilan su personalidad, su irreverencia, humor, fidelidad y compromisos.

Descubrimiento del internet
Ya estoy volando solo! Pensé que se había perdido el mensaje escondido de ayer y te mandé otro hoy reiterativo. Luego me encontré con lo que te envié...así las cosas te vas a tener que sufrir repeticiones y
reiteraciones. Mas aún, es posible que el mensaje de hoy te llegue dos veces repetido... nada que obviamente el loco soy yo y no el sistema. (11.08.98)

(Ya tengo destreza, via Gabriela, de cómo copiar otros escritos en el e-mail; entenderás ahora porqué lo pospuse tanto). (17.08.98)

Con tu "e-mail" donde se explica tu ausencia en Casa de Campo me enseñaste a "printear" los "e-mails" después de ayer haberme enseñado (con Gaby en ese caso por supuesto) a comprar libros de la biblioteca  de Periferia. (18.08.98)

Aventura agrícola
No te doy noticias pues salvo que ayer paré las berenjenas y los guandules para ganar fuerza para arrancar mi incursión en la agricultura del país, no hay nada nuevo. La pena es que no cualifico para ayudas agrícolas pues realmente mis pérdidas agrícolas son sólo intangibles, pues en la agricultura lo cualitativo no cuenta ...solo lo cuantitativo. Y que eso de hablar a las plantas...  Como ves tengo que cambiar las lunas; creo eso se puede hacer con el corazón.
Bro (nunca te dije que opté por Bro pues tenia que buscar algo tan cortito y familiar como Pla, y Lui me resultó demasiado afectado...) (05.10.98)

Obras y proyectos
A pesar de todo esto, en el panorama de trabajo, todo sigue su curso normal. Estoy en proceso de diseñar la nueva Casa Alcaldía de Dorado, etc.etc. etc. Te menciono la Casa Alcaldia de Dorado pues es el primer edificio que rediseño 'in situ' dos décadas después de haber diseñado el primero. Ni me atrevo especular lo que esto quiere decir sobre mi edad arquitectónica. En fin que el alcalde me llamó para rediseñar el terminal de carros públicos frente a la plaza de recreo del pueblo pues ya ha caído en
desuso por unas migraciones urbanas. Y, para qué tu crees que interesa rehabilitarlo? Pues para su alcaldia...y, lo que parecería  un pequeño proyecto se ha convertido en un proyecto millonario. Ya te cuento. Es curioso tener la oportunidad de corregir sus propios errores. Deja ver si ahora me sale bien. (12.10.98)

Política
Tu tésis de que los gobiernos somos nosotros mismos  independientemente de nuestros gobernantes pienso que sólo puede ser cierto en gobiernos autónomos como el tuyo. En el mío se da la mala pata de que  importa poco lo que los ciudadanos hagamos. (14.10.98)

Periferia en el Caribe
Tus mensajes desde Periferia propician la fantasía de creer que pertenezco a una comunidad internacional de arquitectura. No se de dónde sacas toda tu información pero logras traer el Caribe al foro mayor. Resulta estimulante. A decir verdad al principio ni los leía (solo ojeaba), pero estoy ya leyéndolos... casi todos. Y, de paso dale un fuerte saludo de mi parte a Carlos Jorge, que estoy seguro es responsable de mantener vivo ese gran esfuerzo lapidario. (26.10.98)

Amigos de las islas
Amaneci con Bob (Roberto Segre). Su llamada de mañanitas me iluminó a racionalizar su afecto: la asociación inevitable contigo y Fernando. Sin él quizas hubiese pasado por este mundo sin conocerles. (03.11.98)

Observaciones y descubrimientos
No sabes cuánto te recordé cuando me encontré en Guanajuato con otra Catedral que ostentaba locales comerciales en su base igual a la que vimos de Santiago en Cuba. (26.01.99)

Vi en el patio interior del Museo de Mayer, en Ciudad Méjico, el detalle de construcción mas insólito que hubiese visto: unos pilares de piedra gigantescos soportando unas vigas laminadas (a la criolla, es decir reajuntas sin pega) de madera que a su vez soportaban otros pilares de piedra en la segunda planta, que a su vez soportaban...bellisimo! justo lo que se le ha predicado a los arquitectos a través de los años que no procede. No te puedo enviar fotos pues ese día me pase el día tomando fotos con la cámara vacía. La percepción que los años agudizan en el ojo es sólo a costa de una disminución proporcional de las células cerebrales. Como lo hubieras disfrutado! (09.02.99)

Casa en Jagueyes
Acabo de bajar del cuarto piso donde estoy haciendo una maqueta de nuestra nueva casa en Jagueyes (con un cuarto para ti por supuesto) y pensé que te la tengo que enseñar pues me está gustando mucho. Está planteada en un vocabulario tropical en exceso (como ya sabes es todo lo que hago) i.e. antepatios, patios interiores, salones descubiertos, pabellones al aire libre, patios y mas patios, en una casa que sólo techa un area de seis metros por seis metros. Deja que la veas! Creo la vas a disfrutar! Ahora viene el despelote de construirla (10.02.99)

Me doy cuenta de que conservo el registro de una amistad que atesoro y enriquece. De una amistad que me ha hecho mejor. Comparto estos fragmentos que dejan entrever el inmenso corazón de Luis Flores, el Bro. Eso hago. Lo hago a su memoria y reconociendo mi propia aficción a la literatura epistolar.

Es, también, Otra Carta, Bro. Donde quiera que estés. Pla
Pié de foto, Los Toms by capitán C. Jorge
Publicado en Aquitexto 85/Flores para Luis/45 (abril-junio 2014)

sábado, 8 de marzo de 2014

¿Quién puede pensar con una cocina atada a la cintura?

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, rindo homenaje a dos mujeres extraordinarias, Clara Leyla Alfonso y Susana Torre. Y, con ellas, a las mujeres dominicanas que buscan su espacio en la arquitectura.



2B/TEMAS
SusanaTorre
¿Quién puede pensar con una cocina atada a la cintura?
Especial para HOY
Lunes 19 de junio de 1989


Su actividad fundamental es el diseño, y en su exitosa carrera profesional SusanaTorre ha diseñado desde muebles hasta ciudades porque a su natural parecer “tenemos que cambiarlo todo”

Otorga una alta prioridad al trabajo intelectual, a la imaginación creativa, y desearía que las mujeres descubran “la posibilidad de pensar a todos los niveles posibles…” pero reconoce que tal y como han estado tradicionalmente organizados los roles sociales y familiares, a la mujer se le ha hecho poco menos que imposible dedicar energías a pensar e imaginar creativamente. “¿Quién puede pensar con una cocina atada a la cintura?”

SusanaTorre es una arquitecta argentina radicada en Nueva York, donde ha desarrollado una intensa y brillante carrera. A tal punto, que es una de las pocas mujeres que es preciso incluir cuando se nombran diez de las figuras mas sobresalientes en la arquitectura contemporánea en Estados Unidos. Y para llegar ahí, ha debido imponer su talento, venciendo la doble condición de latina y mujer, en un medio en el que solo por ello estaba condenada a un segundo plano.

La práctica profesional de la mujer y los muy diversos obstáculos que se le oponen constituye una constante en el trabajo de Susana Torre. No bien se asentó en Nueva York, organizó una exposición que atrajo poderosamente la atención de la prensa especializada tanto por su tema como por su montaje. Recopiló y expuso las obras y proyectos de las mujeres arquitectas en Estados Unidos desde principios de siglo hasta nuestros días, evidenciando de manera incontrastable las múltiples formas de marginación profesional que banalizan su ejercicio.

Conocía algunas obras de Susana Torre a través de reseñas en revistas internacionales de arquitectura. Recordaba la remodelación del antiguo Schermerhorn Hall, hoy Wallach Fine Art Center, en la Universidad de Columbia, Nueva York; las Dos Casas Silo (Two Silo Houses) en Poundridge, Nueva York; la "Clark House" una casa a partir de la remodelación de un establo construido en1910 en Southampton, Long Island, y la estación de bomberos en Columbus, Indiana, conocida como Pastorale, un trabajo atractivo e interesante. Experimentaba entonces un cierto gozo interior aquella noche en que conocí a Susana Torre, invitada por Omar Rancier y Emilio Brea a una íntima cena de bienvenida en un pequeño y bullicioso restaurant de Gazcue. Mas bien pendulaba entre la incredulidad y el gozo, tratando de encajar esta mujer sencilla y conversadora, con la imagen de una arquitecta famosa.

Y allí estaba esa mujer, que había viajado a Santo Domingo por menos de 48 horas con el único propósito de apoyar este grupo de jóvenes arquitectos dominicanos empecinados en proyectar el trabajo de su sector profesional, contando anécdotas de una anterior visita suya, cuando vino a realizar un proyecto de vivienda que nunca se terminó. De esa época en que vivió en una barriada de la capital, guarda intacto en su memoria su encuentro con la madera dominicana y el trabajo de sus artesanos, junto al recuerdo de un singular maestro de obra que la traía de desconcierto en disgusto con sus peculiares métodos de trabajo.

Escuchándole, me asaltó el impulse de acercarme mejor al ser humano, a la mujer. Y fue así como al día siguiente nos reunimos para una entrevista en su hotel. De inteligencia aguda y sonrisa fácil, Susana Torre habla directamente, con la mirada puesta en los ojos de su interlocutor. Una mirada de ojos vivaces, en que a ratos descubría intensos destellos de luz, chispeantes como sus ideas y sus anécdotas. Nuestra conversación, que abordó básicamente la mujer y la práctica de la arquitectura, transcurrió antes sendas tazas de café, como si fuéramos dos viejas amigas, en una atmósfera que sólo su carácter afable y llano tuvo el mérito de propiciar, enmarcando la fluida exposición de sus ideas en el frescor de la brisa del patio interior cuajado de plantas que lograron amortiguar el fragor lejano del tránsito que nos circundaba.

CLARA LEYLA ALFONSO: Eres una mujer arquitecta con mucho éxito y respeto en el ejercicio profesional. ¿Cómo ha sido en tu experiencia este ejercicio, y qué observaciones haces a la situación de la mujer en la práctica de la arquitectura?

SUSANA TORRE: La arquitectura ha sido tenida por mucho tiempo como una actividad que necesita de una dedicación extraordinaria. Es decir, se entiende que la arquitectura no es solamente una profesión, sino una vocación, y que aquellos que están dispuestos a dar lo mejor, deberán hacerlo más allá de los límites del tiempo que circunscribe un empleo normal.

Ahora, la situación de las mujeres con respecto a esta condición es muy diferente a la del hombre. Una mujer, tanto en los Estados Unidos como en nuestros países de América Latina, no solamente puede ser profesional, sino que además tiene que ser esposa y madre y administradora del hogar. Eso agrega automáticamente un número increíble de horas al día laboral, limita las posibilidades que las mujeres tienen de ejercer su vocación de una manera más amplia y abierta como tienen los hombres, que no tienen este tipo de responsabilidad.

Yo creo, entonces, que hablar del problema del trabajo de la mujer en cualesquiera de las profesiones, pero sobre todo en arquitectura, es una discusión que debe integrar, automáticamente, el análisis del rol que la mujer y el hombre tienen, de la manera en que se dividen el trabajo, que tiene que ver, simplemente, con funcionar como seres humanos y como familia. Yo creo que se va a poder hablar de una igualdad al reconocimiento del trabajo de la mujer, de una igualdad de oportunidades en las profesiones -y en la arquitectura- cuando podamos hablar de una igualdad en la manera en que se comparten las responsabilidades de la vida cotidiana y de los hijos.

En tiempos prehistóricos, por razones de supervivencia muy objetivas y muy duras, las mujeres y los hombres se dividieron las esferas de acción. Las mujeres representaban la continuidad de la vida y por lo tanto se quedaban en lugares establecidos cuidando de los niños y los ancianos, y al mismo tiempo también, creando la agricultura y la arquitectura, porque las primeras arquitectas fueron las mujeres; las primeras viviendas independientes que se fabricaron, fueron hechas por las mujeres, no por los hombres. De su parte, los hombres eran los que se encargaban de ir a cazar, o de conseguir alimentos, en un contexto bastante peligroso pues implicaba mucha lucha y mucho sacrificio.

Lo curioso, lo que parece ser pensado es cómo, después de tantos miles de años, desde este momento en que se produjo esta división de las responsabilidades y de los dominios, se establece el dominio privado, de la casa; el dominio público, del mundo exterior. Cómo, habiendo hecho tantos adelantos, que hemos conquistados (no completamente) con grandes penurias la posibilidad de alimentarnos, de construir viviendas, de agua potable, de educarnos; cómo, a pesar de avances tecnológicos y científicos que han mejorado y cambiado la condición de vida humana tan radicalmente, esta división de las responsabilidades todavía existe, se mantiene desde aquello días. Y es una cosa curiosa porque estamos hablando de una persistencia desde la época prehistórica hasta nuestros días.

CLARA LEYLA ALFONSO: Pero evidentemente que no se trata de algo simplemente curioso, trivial. ¿Qué indicaría este curso histórico, cómo lo evaluarías?

SUSANA TORRE: Indicaría que hay ciertos intereses invertidos en que las cosas no cambien. ¿Por qué? Yo creo que uno debe deducir, racional y lógicamente, que hay un grupo que se está beneficiando del trabajo del otro grupo. Podríamos ver esto en términos políticos más grandes, o sea, quizás en términos de una política internacional donde hay ciertos países que se benefician del trabajo y la mano de obras de otros países, donde se pueden producir ciertas cosas porque la mano de obra es barata. De la misma manera se puede decir que no hay mano de obra más barata que la de la mujer (en el trabajo doméstico) porque no cuesta nada, a nivel del trabajo de manutención que requiere la vida cotidiana. Es un trabajo que objetivamente, en términos de horas, demanda mucho tiempo, y es un tiempo que no se puede dedicar igualmente a las actividades del pensamiento intelectual, del diseño, en fin, de todas esas cosas.

El trabajo doméstico es un trabajo que roba mucho todo el vigor físico, es un trabajo extenuante. Después del trabajo doméstico, al término de una jornada, es imposible dar el salto y dedicarse al estudio o al trabajo intelectual… Bueno, la filósofa alemana Hana Arens escribió un libro muy increíble que se llama “La Condición Humana” y en este libro ella identifica los tres mundos en que la condición humana se realiza, y tiene ciertos nombres específicos para estas cosas.

Ella llama a uno de los mundos o dominios la labor: todo los que los seres humanos hacen para sobrevivir como especie. Es un trabajo que tiende a reproducirse a si mismo, que no deja un fruto duradero, que tiene que continuarse, repetirse, desde el mismo actos de la reproducción humana, hasta actividades como cocinar, limpiar, coser. Son cosas que se hacen para volver a ser hechas sucesivamente.

El otro dominio lo llama del trabajo: los frutos del trabajo: son los permanentes del espíritu humano, es todo aquello que no solamente está más allá sino que hasta se opone a la labor; toda la cultura es un fruto del trabajo humano, como manifestación del espíritu.

El tercer dominio es el de la política: espacio donde labor y trabajo se enfrentan y negocian de qué manera estos frutos se van a resolver, quiénes y de qué manera lo van a hacer.

Sin tener que empujar mucho esta analogía, vemos inmediatamente que una parte muy desproporcionada de la labor les toca a las mujeres, y una parte muy desproporcionada del trabajo, les toca a los hombres. Y en realidad, es el contexto de lo político, como lo llama Hana, que esa redistribución más igualitaria de las responsabilidades se pueden efectuar. En parte porque yo creo que muchos hombres están viendo que es posible y deseable aspirar a una vida y a un mundo con más igualdad. Y en parte porque muchas mujeres ya están empezando a darse cuenta de que las exigencias de funcionar a un nivel profesional y a un nivel doméstico son prácticamente imposibles de cumplir. No hay superseres humanos que puedan funcionar de esta manera para siempre. En las condiciones que impone la doble jornada es bastante difícil tener el tiempo y el espacio que es necesario para pensar y funcionar en el mundo de las ideas, en la producción de las ideas

CLARA LEYLA ALFONSO: ¿De qué manera esta situación de la mujer se hace específica en la práctica profesional de la arquitectura?

SUSANA TORRE: Primero debemos decir que la arquitectura como actividad se empieza a diferenciar del construir cuando las sociedades desarrollan, en la Antigüedad, una estructura muy autocrática y patriarcal. Se construyen cosas, pero no todo lo que se construye se llama arquitectura. La arquitectura está siempre al servicio de Estado o de una clase representativa, e implica una actitud, una intención que es específica y que diferencia una obra de arquitectura de la actividad reproductiva del construir. Por lo tanto, ya desde tiempos muy antiguos la arquitectura estuvo asociada con el poder.

Hay una diferencia muy grande entre un escritor y un arquitecto. Un escritor puede comprar un cuaderno y un lápiz con muy poco dinero, y sentarse en una plaza pública y escribir una novela, un poema, un cuento. Un arquitecto no puede realizar un edificio hasta que no haya alguien que esté dispuesto a invertir el dinero necesario para construirlo. Es un arte que tiene una base social, tanto a nivel de necesidad como de posibilidad para existir, que las otras artes no tienen. Y esa es una gran diferencia.

Desde ese punto de vista, digamos, una de las razones por la que hay tan pocos estudios (firmas u oficinas de arquitectos)  donde los principales son mujeres, es porque en general, la estructura de poder tiende a confiar mas en los hombres que en las mujeres para la administración de los fondos necesarios para construir obras de importancia, y es a través de las obras de importancia que las reputaciones de los arquitectos se hacen.

Hace diez años organicé en la ciudad de Nueva York  una exposición con los trabajos delas mujeres arquitectas en los Estados Unidos. Pues bien, cuando yo hice esta exposición sobre las mujeres en la arquitectura norteamericana, la famosa crítica Ada Louise Huxtable del New York Times escribió sobre la misma diciendo:  …”esto es increíble… todas esas estúpidas casas!”. Entonces aclaraba… “no es que diseñar casas sea una actividad estúpida, pero cuando un arquitecto no tiene la elección de diseñar mas que casas, entonces, no hay oportunidad más allá de eso”. Porque lo que a Huxtable le había llamado la atención era que la mayor parte de la exposición tenía que ver con el tema de la casa, de residencias para viviendas.

Implicaba, sin tener que hacer ninguna polémica, simplemente por el peso de los hechos mismos, que había una especie de prejuicio, que existe todavía, bastante específico, de que las mujeres pueden, por su asociación con su rol doméstico, manejar, entender, diseñar mejor una residencia que ningún otro tipo de edificio, sobre todo, si es un edificio público y más aún si es un edificio  simbólicamente importante y monumental en carácter.

Ahora, en los diez años que han pasado de esta exposición, nos ha tocado ver en los Estados Unidos muchos cambios. Específicamente se subió de lo que era una minoría definitiva de mujeres como estudiantes de arquitectura a lo que es ahora una situación muy paritaria. En las mejores escuelas de arquitectura el 50% de los graduados son mujeres.

Hace diez años, una muchacha recién graduada que buscaba trabajo, podía aspirar a ganar unos 50 centavos del dólar que se le ofrecía a un muchacho en las mismas condiciones; hoy en día esa muchacha puede ganar  75 centavos de ese dólar.

Cuando miramos a la situación básica, no cabe duda que las cosas han cambiado de una manera dramática y bastante positiva. Pero si examinamos la cima de esta situación, comprobamos que en realidad las cosas no han cambiado para nada, y que por comparación se han vuelto incluso peor. O sea, el 50% de los estudiantes de arquitectura pueden ser alumnas, pero no hay un 50% de profesoras. El porcentaje de profesoras es muy reducido, y el de profesoras que tienen permanencia es prácticamente inexistente.

Ahora bien, con respecto a la arquitectura, existe una situación para la mujer que es específica de la arquitectura como profesión. Muchos críticos en el presente, y ya desde los años 20, indicaban que el rol de la mujer en la arquitectura es en la posición de facilitadora y ayudante. O sea, la profesión de arquitecto es muy compleja, requiere de diferentes tipos de talentos, diversos tipos de actividades. Todavía nos empeñamos en ver el hacer arquitectura como equivalente de hacer una escultura o una pintura, y al arquitecto se le ve un poco como a ese tipo de artista. En realidad, hacer arquitectura es un poco como hacer cine: hay un director, y después hay productores, técnicos, en fin, hay un conjunto de personas que bajo la dirección de un director, van a terminar haciendo una película. La arquitectura es similar.

Entonces, este rol de la mujer en la arquitectura en la posición de ayudante o facilitadora, viene hoy reforzado por una percepción más antigua: las mujeres se las prefiere porque temperamentalmente y por condicionamiento social pueden facilitar las cosas como programadora, detallista o supervisora de obras. Pero nunca mayor responsabilidad, y sobre todo, de contacto con el cliente.

CLARA LEYLA ALFONSO: -Se le niega a la mujer el talento que requiere el diseñar…

SUSANA TORRE:  Yo creo que eso ocurre porque en una profesión tan compleja se le ha dado tradicionalmente un gran valor al rol del diseñador, se ve la actividad de diseño como la actividad más importante de todas las actividades posibles que se verifican en un proyecto.

Hay algunas razones válidas para esto exista de esta manera, y hay otras razones que son más bien mitológicas. O sea entre las mitológicas está esa noción de que una actividad de la cual en realidad sabemos bastante poco. Cómo se puede hacer una síntesis de diseño es una cosa que se ha tratado de explicar de muchas maneras y para la cual no hay una respuesta satisfactoria. En efecto, poder diseñar implica tener la capacidad de reunir, sintetizar algo real, tipos de información, conocimientos artísticos y técnicos muy diversos que se logra reunir en un artefacto, con la ayuda de muchísima gente. Pero es un talento, un talento que reconocemos que no todo el mundo posee al mismo nivel.

Entonces, lo que es válido y lo que es mitológico, las cualidades supernaturales del genio contra la realidad de un talento… pero un talento uno podría decir que existe y es aplicable a todas las actividades humanas… Nadie nace siendo una buena madre, un buen carpintero o una buena médica.  Todas las actividades humanas requieren un talento de síntesis muy específico, y en la arquitectura se ha pretendido y mitologizado el rol del diseñador como de algo que es quizá supernatural. Y para volver a la discusión que teníamos de que a duras penas la mujer tiene el tiempo necesario para ejercitar el pensamiento, para tomar riesgos, ya de nuevo sin tener que llegar a la polémica, concluimos que hay una discrepancia entre el tipo de dedicación, el tiempo, la energía que se asume requiere la actividad de diseño, con la realidad social de la mujer en sus múltiples roles de profesional, de madre y de esposa.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

La presencia de César Curiel y Yuyo Sánchez en la arquitectura dominicana contemporánea.






Conocí a César Curiel y a Yuyo Sánchez cuando casi terminaban la carrera de arquitectura. Habían entrado al Taller de Pácido Piña en 1982, después de haber recibido clases en la UASD con Erwin Cott, Vicente Tolentino, Domingo Liz, Milán Lora, Luis Despradel y otros, lo que les aportaba una formación heterogénea que ayudaría en su futura carrera como arquitectos.
Inmediatamente los veías, te dabas cuenta de que formaban un dúo que se complementaba de una manera armónica y productiva. Amigos, casi hermanos, la diferencia de temperamentos era lo que ayudaba al ajuste de personalidades, y a  esa capacidad de equilibrarse profesionalmente que ha ido creciendo con los años.
Mis nexos con la arquitectura  se resumen a  la simple admiración ante estructuras que de momento se levantaban en espacios urbanos,  y que tenían, algunas, el poder de modificar el lugar. Por otro lado,  mi memoria casi niña -década de 1950- rescataba los diseños de las casas de Gazcue, y el impacto que hicieron en mi preadolescencia el Jaragua, el Jaraguita, La Metralla  y, desde luego,  el monumental complejo de la Feria de la Paz, conocido hoy como Centro de los Héroes. 
Todo esto comencé a entenderlo durante esos anocheceres brumosos, en que el filósofo y humanista Tongo Sánchez, mi tío,  hacía  apartes con Guillermo González en las reuniones de escritores, pintores y arquitectos – a las que me llevaba-, y yo oía hablar de la Bauhaus, de los conceptos del modernismo, de la particularidad de la nueva arquitectura mexicana, de los edificios escultura, del estilo tropical…  También supe del apasionamiento de Guillermo González  por la pintura y la fotografía.
Por otro lado, Amable Frómeta vivía en la esquina de mi casa y Manolito Baquero  y Gai Vega eran amigos de mi familia; es decir, que el término arquitectura y algunas de sus corrientes, se convirtieron en algo natural y cotidiano para mí.
La convulsión de la década de 1960, no me permitió  continuar esas vivencias  placenteras,   pero los setenta me trajeron la amistad de Arnau Bross, Plácido Piña, Jhonito Caminero, Miguel Vila, Héctor Tamburini, Federico Fondeur y otros arquitectos jóvenes; los dos primeros en el Taller 13 de la Arzobispo Nouel, al lado de la tienda Mimosa; y los tres últimos compartiendo el local de la Galería Proyecta, espacio donde exhibían exclusivamente sus miembros: Ada Balcácer, Domigo Liz, Ramón Oviedo, Peña Defilló, Mario Cruz, Lepe, Thimo Pimentel y Félix Gontier,  algunos de ellos, profesores de dibujo de la generación Sánchez-Curiel.
 Yo dirigía  la Galería que estaba ubicada con el frente hacia la Isabel la Católica, mientras que el
Taller  Vila, Fondeur, Tamburini, -que entonces diseñaba el Museo de Historia Natural- miraba hacia la Plazoleta de los Curas.
No me voy a detener en los personajes aledaños. Sí, recordar que Rosita Meléndez, abrió su tienda de muebles de época, La Casona, a unos pasos del Taller 13, y que allí presentaba Juan Bosch sus libros y Gilberto Hernández Ortega sus exposiciones, en noches iluminadas, donde Rafael Calventi, recién llegado de Italia, daba sus explicaciones sobre las construcciones de Pier Luigi Nervi, y Domingo Liz, -pintor, escultor y dibujante- le discutía a Gay Vega, propuestas arquitectónicas.  Luego Liz y Vega fueron vecinos en el Ozama y cada uno diseñó de forma diferente su amor por el río. Creo que  nosotros, los más jóvenes, no nos dábamos cuenta de que estábamos viviendo una época de oro, que formó parte de la transición del Moderno al Postmoderno en nuestro país
Cuando en 1977, Plácido Piña abrió su taller en el Bloque 7 No. 24 de la Feria I,  poco tiempo después, yo  me quejaba de que en mi casa no tenía dónde poner mis libros ni mi maquinilla, a lo que él, con esa solidaridad que   lo define, me contestó -Pero llévalos  al Taller,  que ahí nadie te va molestar. Dicho y hecho. Desde entonces, -1983- mi estudio, está ubicado en ese mismo lugar.
Cuando sus colegas preguntaban -y todavía preguntan- ¿Qué hace Jeannette Miller, en una oficina de arquitectos? Invariablemente contestaba: Hemos aplicado el criterio de Ricardo Bofill,  que en 1963, en Barcelona, fundó su taller con arquitectos, ingenieros, sociólogos  filósofos y poetas, entre quienes se encontraba José Agustín Goitysolo… También recuerdo que el poema El lobito bueno de Goytisolo, que luego hizo canción Paco Ibáñez, se convirtió en una especie de himno que repetía a cada rato.
Al entrar la década de 1980 y después de haberse efectuado un crecimiento de la ciudad hacia el Oeste, las construcciones se hacían cada vez más verticales y paulatinamente se repartían entre Naco, Piantini, Paraíso, Fernández y Evaristo Morales.
En el libro 60 Años Edificados: Memoria de la Construcción de la Nación, el arquitecto  Delmonte Soñé afirma: “Al entrar la década de 1980,  la búsqueda de una arquitectura que nos definiera como conglomerado humano y como país fue una de las principales motivaciones para los nuevos arquitectos. Hombre, paisaje, hábitat debían ser consecuentes entre sí, aplicándose los logros de la tecnología, pero utilizando elemento propios para el diseño y construcción de viviendas, edificios, enclaves hoteleros, etc.  Las propuestas postmodernas que defendían la memoria histórica y los elementos con que el hombre se identificaba, combatiendo la frialdad de lo moderno, fueron calando en los arquitectos emergentes, lo que llevó a una revisión de lo que hasta entonces se proponía como la escuela arquitectónica dominicana: el modernismo.”
Para mencionar sólo dos construcciones que me impactaron y que fueron base para lo cambios que vendrían, mencionaré el BHD de la Winston Churchill con 27, de Plácido Piña; y la cafetería Barrauno en la Lope de Vega, de Oscar Imbert. 
En la segunda mitad del decenio de los 80, la adopción del lenguaje posmoderno alcanzó las propuestas comerciales e institucionales. La arquitectura habitacional ya se concebía vertical, para aprovechar el espacio en una ciudad que crecía sin planificación urbana y donde aumentaba la demanda. Eran los mismos arquitectos quienes tenían que pensar en el emplazamiento de sus diseños y en lo que les rodeaba.
César Curiel y Yuyo Sánchez inician su trabajo desde 1982, y cuatro años después, en 1986, crean la firma Sánchez y Curiel, donde no sólo actuaban como arquitectos, sino como constructores y promotores.
Distintas residencias de la capital y en el interior del país comenzaban a promocionar su firma.   Recuerdo uno de los primeros proyectos, Residencias Laura (1985), cinco casas de tres niveles  que resultaban en aprovechamiento de espacio y privacidad, por la orientación de las fachadas, y la distribución de los ambientes sociales con  las habitaciones en distintos pisos. 
Pero fue con la serie de las torres D (2001), donde Sánchez y Curiel lograron una solución paradigmática para la construcción de viviendas verticales en Santo Domingo. En ellas, la búsqueda del equilibrio externo como forma y la funcionalidad interna (amplios espacios con visibilidad del paisaje, división radical entre las áreas sociales y las habitaciones con privacidad garantizada) produjo una demanda tal, que sorprendió a la firma. Muchas veces me sonrío al ver la cantidad de seguidores que ha tenido ese diseño.  
En los Aqua (Tower -2008- y Loft -2007-) de Juan Dolio, el reto era distinto, apartamentos de veraneo frente al mar; la solución fue un estilo ecléctico: luz, ventilación, espacios internos donde el agua, las plantas, o las celosias a gran escala, rompían la dureza del concreto, integrando el estilo urbano con los elementos propios de un trópico magnificente.  
En sus últimos proyectos (Rancho Arriba 8, Casa de Campo -2011-, con premios nacionales e internacionales), los elementos ya utilizados evolucionan y se enriquecen en interiores donde los techos a dos aguas soportados por madera, suavizan el entorno dinamizando una memoria vivencial que refuerza la vivienda dominicana. 
Al mismo tiempo, las fachadas de sus torres D habían ido cambiando; como ejemplo reciente el D-28 (2011), donde el blanco “burgués” de sus antiguos exteriores, asumió el rojo, el negro y el gris, para crear volumetrías con el efecto del color. Igualmente las vidrieras, unas opacas, otras translúcidas   producen reflejos distintos y móviles que definitivamente, particularizan la obra.
La belleza imponente de los Veiramar (2005-2010-); la poética vernácula que conjugan los Aqua y Rancho Arriba; pero  no en menor sentido, la elegante dignidad de las fachadas de las torres D, son elementos suficientes para valorar el trabajo arquitectónico de Sánchez y Curiel, quienes realmente se han convertido en un punto a seguir en la arquitectura dominicana de hoy
Y esto viene acompañado por un alto sentido de cumplimiento y seriedad en los procesos de entrega de sus edificaciones; lo que ha sellado su firma como una de las más confiables en el mercado inmobiliario actual.
La propuesta de un diseño inclusivo y plural trabajado en discusión con un equipo liderado por ellos, confirma las afirmaciones del arquitecto cubano José Antonio Choy López, en su introducción a esta monografía.  
. Sánchez y Curiel aprovechan los logros del movimiento moderno dominicano y los adaptan a las nuevas necesidades de la sociedad, tomando en cuenta el temperamento caribeño y su estilo de vida extrovertido y flexible, lo que es evidente en los edificios D.
 2. Sánchez y Curiel aplican la tradición y lo vernáculo en sus villas de veraneo, participando este concepto en la serie Aqua, donde es evidente la herencia de nuestra arquitectura doméstica y popular.
 3. Sánchez y Curiel proponen una renovación de la imagen que lleva implícita nuevas propuestas o estilos de vida, por lo que han transformado el monótono mercado inmobiliario de la capital dominicana.  
No puedo dejar a un lado el proceso de integración humana   que se da en la oficina donde todos trabajamos; naturalmente, ocupando espacios distintos.
Un espíritu positivo acoge a los jóvenes que se integran, para luego irse fuera o formar su propio estudio, aunque nunca dejan de regresar para visitar al grupo e intercambar ideas y opiniones. Los dos últimos arquitectos que han llegado al Taller, César Antonio y Andrés Eduardo, hijos de César y Yuyo, ya comienzan a despegar con sus propios diseños.
Ese conglomerado de trabajo y buena voluntad se completa con el eterno e insustituible Pablo de la Mota, y un grupo de colaboradores formado por Karina García, Rocío Marchena, Adolfo Rodríguez, Roberto Prieto, Ernesto Morel, José Minaya, Elio Fernández, Félix Mármol… y el personal de oficina, que cada día crece más.
Mirando hacia atrás, confirmo cómo cada época tiene valores insustituibles.   Porque ahora, cuando me despierto, y la suma de los años me empuja a la mecedora frente al patio, cegada por el verdor de las hojas y la brisa, hago un esfuerzo,  me incorporo, y enfilo hacia el Taller, segura de que allí encontraré la energía que  me permitirá continuar con mi trabajo.
Por todo esto celebro la calidad de esta publicación, compartida con la firma Moré y Wise, como parte de una serie de trabajos monográficos que confirman la importancia de Arquitexto en las  investigaciones y ediciones relativas a esta disciplina.
Hoy, que la arquitectura dominicana crece como nunca, respondiendo a las demandas y estrategias de un mundo global y digital, caer en lo mediocre, resulta el riesgo nuestro de cada día.
César Curiel y Yuyo Sánchez  han sabido  sortear ese peligro, y a base de un trabajo en equipo planificado, sopesado, investigativo, abierto y plural, han logrado  beneficiar los espacios urbanos de la Capital donde se encuentran sus edificaciones, con una arquitectura de calidad que se inserta en el  mejor diseño contemporáneo nacional.




De la Contratapa

El estudio Sánchez y Curiel, Arquitectos posee una producción arquitectónica amplia y de gran relevancia. Fue fundado en 1986 y está compuesto por Andrés Sánchez (UASD 1984) y César Curiel (UASD 1984), quienes se han especializado en el diseño y la construcción de viviendas multifamiliares con una propuesta formal innovadora acerca de la idea de habitar. El conjunto de proyectos da cuenta de un gran equilibrio entre la búsqueda formal y las condiciones funciona- les, equilibrio que tiene como resultado un diseño cuidadoso, de clara vocación contemporánea, y que toma en cuenta el lugar.
Durante su trayectoria la firma ha recibido importantes reconocimientos. En 1990, el condominio Paraíso recibió el premio de obra construida de la III Bienal de Arquitectura de Santo Domingo. En ese mismo año, el proyecto comercial Factoría La Bija recibió el primer premio de la II Bienal de Arquitectura del Caribe. En el año 2004, el Condominio D24 fue seleccionado como obra finalista en la IV Bienal Iberoamericana de Arquitectura, celebrada en Lima (Perú). En 2010, la obra Villa Milagros fue galardonada con el Premio Cemex Dominicana.
El contenido de esta publicación forma parte del libro DO2, una monografía centrada en la actualidad arquitectónica profesional de la República Dominicana. El objetivo es propiciar un acercamiento a dicha actualidad a partir la obra y trayectoria de estudios de arquitectura que por la calidad de su práctica constitu- yen un punto de referencia para entender la realidad de la disciplina del diseño y del oficio de la construcción en este país.
The studio Sánchez y Curiel, Architects has an extensive portfolio of important architectural production. The firm was founded in 1986 by Andrés Sánchez (UASD 1984) and César Curiel (UASD 1984), who have specialized in the design and construction of multi-family housing with an innovative and formal approach to the idea of inhabitance. This portfolio of projects evidences great balance between the formal search and functional conditions, a balance that results in a careful design, with clearly contemporary vocation, and which takes the site into account.
During their careers the firm has received important recognitions. In 1990, the Paraíso Condominium received the prize for constructed work of the III Architec- ture Biennial of Santo Domingo. During that same year the commercial project of Factoría La Bija received first prize in the II Architecture Biennial of the Caribbean. In 2004 the D24 Condominium was selected as finalist work in the IV Ibero-American Architecture Biennial, held in Lima (Perú). In 2010 the work Villa Milagros was awarded the Cemex Dominicana Prize.
The content of this publication forms a part of the book, a monograph centered on present-day professional architecture in the Dominican Republic. The objective is to provide an approach to this present-day reality based on the work and perfor- mance of studios, who through the quality of their practice constitute a reference point for understanding the reality of the discipline of design and the profession of construction in this country.