lunes, 22 de septiembre de 2008

El ejemplo de Ja'el en Progresando

Felipe (Branagan) y yo hemos dado muchas vueltas en bici por los alrededores de la UASD y todo lo que se conoce como la "zona universitaria", una especie de prolongación de la trama de Gazcue al oeste de la avenida Máximo Gómez.

Lo más interesante de la "Ciudad Universitaria" (1944) de Santo Domingo es su planteamiento urbano de continuidad con la ciudad, al modo tradicional europeo, que se contrapone al campus norteamericano aislado de sus vecindarios.

A pesar de las bondades del plan, el recinto universitario no ha logrado resolver los problemas de borde e integración a la ciudad. Algunos edificios como el hospital universitario (antiguo hospital militar), el de oncología y en cierto grado el de residencia de estudiantes (Calasanz), que le eran ajenos, dan ese primer indicio de la potencialidad y los beneficios de construir el borde y completar la ciudad, sin que eso vulnere sus deseos de resguardo de su propio territorio. La ejecución de la verja trastornó la integración y convirtió el recinto en ghetto. Una pena.

A Ja’el García (Santo Domingo, 1966) le cedieron un rincón casi residual de la propiedad universitaria para proyectar el Jardín Infantil Progresando (2007) e hizo lo que había que hacer: un edificio que está dentro del recinto universitario y que a la vez resuelve el borde en una continuidad urbana que completa el bulevar Santo Tomás de Aquino. Una solución que mantiene la escala residencial de los vecinos, pero que a la vez proporciona una connotación institucional reconocible. Además, está resuelto con mucha destreza, esa que siempre he reconocido y admirado en Ja’el. Y tiene conducta urbana ejemplar.

El Jardín Progresando explora el patio como microclima deseado y necesario, pero lo transforma en un espacio público grandioso que estimula la convivencia y la socialización. Aunque la celosía -lattice- (yuyeo) tiene mayor refinamiento en el dibujo que en la ejecución, ello no le resta al encanto especial de la guardería ni tampoco la altura doméstica de las pérgolas de entrada.

Cada vez que paso frente a este edificio de Ja’el celebro sus virtudes, pero extraño que se le escapara el impacto urbano que tendría si esa misma entrada la hubiera colocado en la vista culminante de la calle. Habría dado un palo.

Cuando veo el ejemplo de Ja’el García en Progresando, valoro el importante esfuerzo con el que toda una generación de jóvenes está contribuyendo al contenido y profundidad que debe ir adquiriendo la arquitectura contemporánea que se construye en República Dominicana. Y eso, de verdad, me llena de esperanza e ilusión.

Fotos, dibujos e información adicional en AAA 029


jueves, 18 de septiembre de 2008

La Suprema en las anécdotas de Cuqui

Emilio Olivo se ha convertido en una especie de intermediario entre Cuqui y yo. Tenía listo el texto "La Suprema en segunda", pero antes quería confirmar algunos datos con Cuqui. Entonces llegó este relato en el que comenta sus vivencias de cuando hizo la Suprema. No tuve que cambiar una sola palabra de mi texto como consecuencia del de Cuqui. Eso me sorprendió. Sólo precisé que la escultura frontal es de Prats Ventós (1925-1999).

De entrada, lo que más impresiona es su expresión inicial "detrás de los de la “Feria de la Paz..." lo que hace pensar que para Cuqui esa feria también era y es la "avenida principal". Hay que tener en cuenta que para cuando se inauguró la Suprema (26.02.1959) Cuqui Batista apenas tenía treinta y tres años. Era un muchacho.

Estimado Emilio, Saludos:

El edificio que albergaba la Suprema Corte de Justicia, detrás de los de la “Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre” hasta mudarla al nuevo en la avenida principal, nos fue encargado por el ingeniero Alejandro Martínez y Martínez, quien ya me conocía desde mi primer día de trabajo en donde Henry Gazón Bona, en razón de que sería el constructor de lo que debíamos dibujar, y había un atraso por falta de dibujantes.

Hasta ese momento nunca habíamos dibujado nada para ser construido. Desde que pegamos el papel con chinches y trazamos el marco que se nos pautó, y el área de la tarjeta y el giro del lápiz corriendo sobre la regla T, don Alejandro, muy dinámico y expresivo, anunció a viva voz: en esta mesa está el mejor dibujante que haya visto, seguido de la pregunta, tú quién eres?.

Momentos antes, Rafael Bonelly García me había criticado por muchacho y sin dudas, con falta de capacidad para estar en una oficina de esa categoría, y al responderle y criticarle el ambiente, me hizo saber que al que yo critiqué como lento era el mejor dibujante del país, y a la misma pregunta de tú quién eres, me respondió que el era como tío mío, que había crecido al lado de mi tío y mi papá que sería siempre mi amigo, y me habló de su gran capacidad como estructuralista; lo demostró luego cuando buscado para construir la cárcel de la Victoria me encargó el dibujo y hubo ahí una revolución en razón a que no había sanitarios y le dijimos que como se sentiría preso sin un sanitario y me dijo resuelve de donde sacaras ese costo y le respondí que siendo el un estructuralista podríamos anular las vigas y resolver con un techo abovedado, que se podría lograr con más económica carpintería y acero y así se hizo, y luego me dijo que faltaba dinero y le respondí de hacer las puertas interiores de hojalata para que no pudieran agujerearlas o quemarlas.

Al responderle a Alejandro Martínez me dijo que le terminara los planos cuanto antes. Cuando pregunté a Gazón sobre la asistencia estructural, me dijo, busca en el archivo, y pregunta el lunes al primer ingeniero que venga. Llegó Petrus Manzano, miró el plano y dijo que la estructura estaba bien; el croquis era de Gazón.

Con relación al tribunal hice una solución que cuando Alejandro la vio, me dijo que de que país creía yo que era y me invitó a ir al solar y se hizo lo que está, luego criticado por Don Humberto Ruiz Castillo, en relación a las placas exteriores exigiendo ponerlas a escuadra en las esquinas, él era el ingeniero de la presidencia y nos conocíamos desde la universidad donde daba la descriptiva y me cambió la materia por soluciones privadas de bombas de gasolinas y otros proyectos como la elevación frontal y lateral de la iglesia de Moca y otros proyectos ya que me había recomendado Petrus Manzano de que no me equivocara nunca cobrándole a Don Humberto y cuando me equivoqué diciéndole que se necesitaba 700 pesos para el gasto de una oficina para dibujar el Alma Mater (de la UASD) se lo pidió a los franceses de la Basílica de Higuey y luego me enteré de que estos le exigieron y hubo que pagarles 35,000.

En la planta interna del edificio de justicia no hubo cambio alguno, y Alejandro jugó con el piso, y también hizo la estructura. En vez de pagarla prefirió ponerle acero de sobra, era su criterio. Las placas bordeando la caja del edificio al modo del Partenón de Atenas no la pegábamos. La escultura se encargó a Prats Ventós.

El señalado como el mejor dibujante del país, lo era, fuimos amigos, yo lo usaba como estructuralista en una casa en la Meriño de Mario Penzo, en un puente en arco sobre el Ozama de Petrus Manzano como dibujante de presentación, y así también en una fachada del Bellas Artes sombreada, para Ingenieros Asociados. Otro edificio para Alejandro Martínez, para la lotería, me acercó en amistad con Guillermo González Sánchez quien me decía ocasionalmente que donde el estaba yo cabía.

El mejor dibujante del país era Bibilo. Andrés de los Santos Báez. A quien Gazón nunca pudo decir Bibilo si no Ribilo o de los Santos Reyes. Con Bibilo fuimos a muchos concursos que nunca ganábamos. Eso de concurso siempre ha tenido sus trucos; sólo serán eficientes cuando los participantes funjan de jurado.

Gracias reiteradas, saludos para Plácido.
Cuquibatista@hotmail.com

lunes, 15 de septiembre de 2008

La Suprema en segunda

El Centro de los Héroes en Santo Domingo fue planeado más como distrito administrativo que como recinto ferial (1955). Su organización espacial se basa en un eje hacia el mar con una fuente en el centro, en lo que pudo ser una plaza cívica. En el Congreso y el Ayuntamiento se concentra todo el simbolismo de poder y hegemonía. Detrás, en segunda línea, todos fueron edificios bajos o para usos sin trascendencia pública.

Los dos “palacios”, el Congreso y el Ayuntamiento, los diseñó Guillermo González (1900-1970), el arquitecto estandarte y autor del plan maestro. Eso trae a colación el tema (Speer-Hitler) que busca explicación a la pregunta “¿Por qué los mejores arquitectos construyen para los peores regímenes?” y que a propósito de los recientes juegos olímpicos de Beijing, Luis Fernández Galiano explora en su artículo “La arquitectura en los Juegos Olímpicos” (El País, 05.08.08). En "La Arquitectura del Poder" (Ariel, 2007), Deyan Sudjic hace unas polémicas interpretaciones que ilustran las relaciones entre los arquitectos y los poderosos durante el siglo veinte.

Los pabellones menores y los efímeros, se asignaron a arquitectos muy jóvenes, y es justo ahí donde se manifiestan los esfuerzos más notorios de búsqueda y originalidad. Los que tenían más frescor.

A tono con la ideología de un régimen tiránico, la Suprema Corte de Justicia fue puesta en segunda línea y colocada detrás del Congreso para que se perdiera en su discreción. Escondida para que nadie encontrara a la justicia o pensara en ella.

Como la Suprema era de segunda, se le asignó a un ingeniero, a Alejandro Martínez, para salir del paso. Pero don Alejandro, que era muy responsable, buscó ayuda para resolver del problema y es cuando entra en escena, discretamente, Cuqui Batista (Santiago, 1925).

A esta Suprema casi nadie la recuerda y apenas aparece en algún registro. Todavía busco una explicación razonable a la fascinación que desde hace tanto tiempo me provoca este edifico. Quizás ni me hace falta buscarla. En estos días le di como tres vueltas, en bici y con Felipe, analizando y tratando de entenderlo. Todavía persisto en ello.

Es un volumen de tres pisos que cubre casi toda la manzana con unos taludes en césped que lo ajusta a las aceras. Para proveer sombra a este cuerpo se le agrega una máscara, o nueva piel, en forma de seudo peristilo, con una sugerente inflexión hacia el centro, apenas perceptible. Esto le cambia la escala y lo convierte en un edificio monumental de un sólo piso con una serie de muros láminas y cuatro esquineros, todo en travertino. La escultura de Prats Ventós (Antonio), en la entrada principal, resalta esa monumentalidad de sencilla nobleza y es la única que en todo el recinto preside a un edifico.

Lo curioso es que en la fachada principal y en la posterior la modulación del peristilo no coincide con la estructura del edificio. Incluso cambia en el vano central de la entrada. Como si uno fuera hecho sin pensar en lo otro, pero con el propósito de lograr espacios impares. La Suprema tiene sus trucos.

Lo que más llama la atención es la habilidad para hacer un edifico abstracto y moderno con una alusión a lo clásico o a lo neoclásico, pero que además tenga un cierto aire fascista.

Aunque a la Suprema la relegaran a ser de segunda, Cuqui Batista hizo un trabajo meritorio. Un edificio que quizás sólo a mí me cautive y para lo que no hay explicación alguna. Pero sigo buscándola.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Holiday Inn Santo Domingo (1)

El Holiday Inn Santo Domingo, de Inverplata S.A., marca de Intercontinental Hotels Group -IHG- es un hotel de ciudad con 162 habitaciones y 20 suites, proyectado con las normas y requisitos habituales de la tipología Holiday Inn. Su arquitectura, en cambio, apuesta por una propuesta que reconoce el sitio y la ciudad, a tono con una cultura contemporánea idónea al espíritu del nuevo hotel de negocios.

El concepto es una barra perpendicular a la avenida Abrahan Lincoln, bien separada de los colindantes, en una lectura de “pieza colocada” sobre una plaza-plataforma. El vestíbulo, a doble altura, propone una experiencia que se traduce en “estar a la sombra en medio de la avenida” lo que fortalece su vocación de hotel urbano.

Recepción, restaurante, cafetería y salas de reuniones se ubican en planta baja, mientras que el bar lounge está en mezzanine, sobre el lobby y la avenida. El Fitness Center (gimnasio, sauna,masajes), la alberca y la terraza jardín -roof garden- culminan el edificio recreando un espacio lúdico con disfrute de la ciudad, las montañas y el mar.

El hotel se incorpora a una zona de la avenida Abrahan Lincoln que va tomando un carácter y perfil urbano de alta calidad y promete ser un nuevo centro de negocios que apuesta a la excelencia. El Holiday Inn Santo Domingo es toda una experiencia contemporánea.

Marquesina y plaza de entrada


Salón de Espera, Hotel Saratoga. San Diego de Los Baños. Cuba
imagen de referencia

Holiday Inn Santo Domingo, Santo Domingo, República Dominicana, 2008 (en construcción)
PROYECTO
Sánchez y Curiel, Arquitectos.
Andrés J. Sánchez y César Curiel, arquitectos
Plácido Piña, asociado al proyecto
Pablo De La Mota, colaborador asociado
William Guzmán, Rocío Marchena y Judith Reynoso, colaboradoras
Gina Calventi, Iluminación


CONSTRUCCION
Sánchez y Curiel, Construcciones

lunes, 8 de septiembre de 2008

El Mercadito de Nani

El miércoles 4 de diciembre de 1957, Nani Reyes (1924-1966) registró en su bitácora un proyecto con el nombre “Edificio Comercial y Apartamientos”. Lo construyó en Gazcue para Antonio Barletta, un cliente al que le hizo cinco proyectos en dos años -entre noviembre del 1956 y julio del 1958- incluyendo su residencia (1956) y la casa de verano en Boca Chica (1957). Una vez terminado se instaló allí El Mercadito, donde ahora está la heladería de Baskin Robbins (avenida Bolívar esquina Juan Isidro Jiménez). Ese día Nani ni siquiera imaginó que su edificio para alquiler sería ejemplar y que hoy, cincuenta años después, se podría aprender mucho de su impronta.

Para tener una idea de la actividad de Nani en esos años, y de su Reyes-Arquitectura Construcciones, hay que pensar que sólo en la avenida Bolívar, en apenas siete años -entre 1956 y 1963- construyó 16 proyectos, entre ellos 14 residencias, El Mercadito y su propia oficina (1960) frente al colegio De La Salle. ¡Impresionante!

El Mercadito de Nani, con todo su rigor moderno, es de esos edificios que mezclan en forma conveniente la vivienda y el comercio; una composición que siempre enriquece la vida de un vecindario y que debería perseguirse en las normativas urbanas. Con su vecino de enfrente, la farmacia Rex (hoy Carol) de José A. Caro Alvarez (1910-1978), forma una especie de portal a la calle Juan Isidro Jiménez. Ambos tienen excelentes zaguanes laterales para la entrada independiente a las viviendas. Y cosa curiosa, Nani Reyes colaboró varias veces con Caro Alvarez.

 Oliva, Rex, Roxy, El Mercadito, se recuerdan e identifican por el nombre de los comercios, además de sus notables virtudes. El Mercadito fue modelo de supermercado de vecindario y la gente iba allí a disfrutar de la experiencia de moverse, con un carrito de supermercado, entre góndolas y en aire acondicionado; también por la calidad del servicio. Y el edificio de Nani es fundamental para celebrar esa experiencia y dejarla grabada en la mente de la gente.

Edificios como el de Nani, correcto, respetuoso, bien pensado, modesto y de buenas proporciones, son los que completan la ciudad y dan carácter a una calle y a un vecindario que, como el de Gazcue, siempre ha sido admirado por su armonía. Está hecho sin alzar la voz. Y eso es importante en el propósito de hacer ciudad.

Cada vez que voy al Baskin Robbins de allí, o paso en bici con Felipe (Branagan), admiro el valor urbano de este edificio hecho sin estridencia. Aprender de la modestia debería ser una búsqueda.

Es posible que Nani Reyes no se diera cuenta que ese miércoles, cuando le asignó en su bitácora el no. 185 al encargo de Barletta, estaba registrando un edificio ejemplar. Una esquina y un lugar memorables.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Texaco Independencia y los prototipos


Lowell,

Desde que recibí estas fotos de la Estación Texaco de la avenida Independencia, me he quedado pensando sobre la evolución de las gasolineras y sus arquitecturas. También del impacto y la transformación de los prototipos sobre las marcas.

Texaco adoptó pronto el Art Deco (Streamline) en sus modelos de gasolineras que diseñó Walter Dorwin Teagu entre 1934 y 1937. Ésa, frente al parque, y la de "Calamidad" en la avenida Mella (entre 16 de agosto y 30 de marzo), siguen esos modelos, y se convirtieron, además, en centro de transportación interurbano; la del parque hacia el Sur y la de Calamidad hacia el Cibao. Al dueño le llamaban así, Calamidad, y por eso a la gasolinera. Viajaba por ahí a La Vega, con Bretelito, Demetrio o con Polonia, en los años en que hice el bachillerato en la capital (1956-1961). Por eso estas gasolineras están en mi memoria.

Las fotos me recuerdan un poco, también, la arquitectura Googie de los coffee shop americanos de los 50. Pero eso no viene al caso. Lo que sí evocan estas imágenes es el valor y la habilidad de la arquitectura cuando se asocia adecuadamente con iniciativas innovadoras. Texaco y Esso son ejemplo de su impacto en carreteras y pueblos de Norteamérica y el Caribe.

Esas gasolineras streamline inundaron el país en los años 50 y causaban furor, no sólo en Santo Domingo, sino en los pueblos del interior, y siempre se situaban en lugares estratégicos. Es más, tenían connotación de progreso, porque con ellas llegaba el asfalto, que no sé por qué le llamaban ¨talvia". Las que permanecen, como esa frente al parque Independencia, provocan el mismo encanto que antes, con esa ilusión cándida de simular "vencer la gravedad".

Pero el caso más notable, en la relación prototipo y marca, es el de la cadena norteamericana de hamburgers White Tower (1926-1972), orientada a la clase trabajadora. Esas fotos me traen todo este tema a la memoria y me hizo volver a revisar el estudio White Towers (2007) de Paul Hirshorn y Steven Izenour (a quien debes recordar por Learning from Las Vegas).

Es curioso, Lowell, el modo en que estas imágenes han remeneado mi memoria y me llevaron a consultar temas que tenía ahí, en suspenso, y entre mis intereses.

Abrazos,

Pla


Nota:
Con la observación de Emilio Brea corrijo el nombre de Caridad, que en un lapsus puse en vez de Calamidad como realmente le llamaban al dueño de la gasolinera. Gracias

lunes, 1 de septiembre de 2008

Pasión por Gazcue

El 18 de noviembre de 1996, Clara Leyla Alfonso pronunció unas palabras en la apertura de la heladería Baskin Robbins de Gazcue. Buscando información sobre "El Mercadito" de Nani Reyes, encontré su texto sorprendente en el que revela una verdadera pasión por Gazcue. Lo comparto.
En 1900, lo que hoy se conoce como Gazcue era una zona de estancias y haciendas.

Desde la Puerta del Conde partían, hacia el Norte, el Camino de Santa Ana, y hacia el Sur, el Camino a Güibia, que con el tiempo se convertirían en las hoy avenidas Bolívar e Independencia,

Gazcue, al norte de la Avenida Bolívar, sobre la línea del antiguo camino de Santa Ana, fue desarrollado entre 1910 y 1920 por Pedro A. Lluberes, propietario de la estancia de Gazcue y las haciendas La Generala, Mis Amores y La Aguedita.

El plan de desarrollo, encargado al ingeniero Arístides García Mella, era básicamente de manzanas 100 por 100 metros, ortogonales a la avenida Bolívar, con solares de 25 por 50 metros y uso exclusivamente habitacional unifamiliar.

Altagracia de Thomén, nieta de Pedro A. Lluberes puntualizaría en 1987 que “mi abuelo comenzó la urbanización de esos terrenos imitando lo que había visto en Santurce, Puerto Rico, a donde iba todos los años a los baños termales de Coamo... Se exigía que las personas construyeran casas aisladas y dejando un jardín cuyas dimensiones también se estipulaban, no se debían construir casas contiguas como en la parte colonial o en Ciudad Nueva, y no se destinó ninguna porción para parque porque se entendía que toda la urbanización serían un gran jardín...

Entre 1920 y 1930 Enrique Henríquez desarrolló su hacienda La Primavera, limitada por la avenida Bolívar y la avenida Independencia, y por la Socorro Sánchez y la Danae. Datos de la época indican que en la urbanización de las tierras de La Primavera se construyeron por primera vez contenes, cunetas y aceras, dejando fajas de terreno para grama y arbolado...

Sobre esta parte de Gazcue aporta la nieta de Lluberes lo siguiente: Al sur de la avenida Bolívar... estaban las tierras de Don Enrique Henríquez, llamadas La Primavera. Al ver Don Enrique que mi abuelo tenía éxito en parcelar sus tierras, quiso hacer lo mismo y también busco a Don Arístides García Mella. Como Don Enrique y mi abuelo tenían diferencias políticas, él encargó a Don Arístides urbanizar su porción de manera que mis calles no coincidan con las de Pedrito. Esa es la razón por la que las calles que van de Sur a Norte desde la Independencia a la Bolívar no coinciden con las van desde la Bolívar hacia el Norte.

La discontinuidad de sus calles transversales, ha guiado a la avenida Bolívar hacia una vocación comercial al pasar de vía de borde de cada barrio originario, a vía de convergencia o confluencia de ambas zonas que tienen entre sí una coherencia urbana meritoria.

Así se construyó el Gran Gazcue que conocemos hoy, limitado por la 30 de Marzo, la avenida Francia, la avenida Máximo Gómez y la avenida Independencia hasta el parque Independencia, y comprende al propio Gazcue, que incluye la Plaza de la Cultura y la Aguedita, al Ensanche Lugo, a La Primavera y al Ensanche Independencia.

Y toda esta zona de la ciudad de Santo Domingo, histórica, modelo urbano, romántica, bella y atesorable, ha caído desde hace ya unos años, más de lo que uno quisiera, en un cierto estado de dejadez y abandono, corriendo el grave peligro de ver desaparecer esencialmente, su preciado legado arquitectónico y urbano, su flora y sus calles arboladas.

Al final de los 80, un grupo de residentes preocupado por el curso que tomaba la zona, lanzó el Movimiento Pro Conservación de Gazcue, logrando levantar en la opinión pública la conciencia de que algo precioso se nos escurría entre la manos, sin que apenas nos diéramos cuenta. Fue un toque de trompeta: la indiferencia debía ser sustituida por la acción y el compromiso. Gazcue debía, tenía que ser rescatado, preservado, vuelto a la vida.

Del 87 a la fecha la acción de este movimiento no ha cesado, aún con sus altas y sus bajas. El poder de convocatoria de Jochi y de Marcelle logró la adhesión de mucha gente sensible dentro y fuera de Gazcue.

Logró, sobre todo, el respaldo de quienes podríamos llamar gazcuenses tradicionales e históricos, algunas y algunos que nunca lo abandonaron físicamente, y otras y otros tantos que siempre han mantenido el lazo afectivo y emocional, su corazón en Gazcue, y que no dudaron ni dudan en levantar sus voces y sus brazos en favor de la supervivencia de su barriada de siempre.

En realidad una larga lista de nombres podría ser insertada aquí; permítanme mencionar sólo algunos sin menoscabo de los que no nombro: Clara Tejera de Reid, María Ugarte, Kanky Despradel, Antonio Thomén, Gustavo Moré, Hamlet Hermann, Thimo Pimentel, Wenceslao Troncoso, María Consuelo de Pérez Bernal, Emilio Brea, Wenceslao Vega...

Creo que los frutos de este movimiento son apreciables. Desde hace unos pocos años antiguos residentes han vuelto a sus casas, se han levantado nuevos edificios y en general, se ha reanimado la actividad comercial de la zona. De barrio netamente residencial, Gazcue se ha ido transformando, al acoger oficinas profesionales, pequeños hoteles y negocios y se aproxima a potencializarse como un modelo real, vivo y dinámico del vecindario tradicional donde la vivienda y el comercio, la cultura y la diversión armonizan en un mismo entorno. Las propiedades recobran valor y nuevos vecinos y empresas vienen a Gazcue.

Y aquí llega Baskin Robbins cautivado por la magia de Gazcue; por la atracción que ejerce el lugar y el orgullo que muestra la gente por su vecindario tradicional. Desde hoy Baskin Robbins es parte de la vida y la tradición de Gazcue.

Este mismo edificio fue vanguardia cuando se levantó a finales de los 50 y aquí mismo se instaló "El Mercadito" el primer supermercado de la zona. Y esta historia nos impulsó a instalar nuestra heladería mas bella, hecha con todo el esmero, con el cuidado que merece Gazcue y sus gentes y con la intención de recuperar la idea de la heladería como lugar de encuentro, de entretenimiento y de placer. Es nuestro compromiso con el futuro de Gazcue

Por eso estamos hoy en el corazón y con el corazón de Gazcue... ese lugar que nos habla de paseos tranquilos en calles arboladas, de atardeceres rojos en casas solariegas, del olor de la lluvia al llegar cada Otoño... cigarrones y almiras brotando en cada patio.

Gazcue es un lugar atesorable... un lugar de magia . A esa magia se asocia hoy Baskin Robbins.

Gracias.


Clara Leyla Alfonso

jueves, 28 de agosto de 2008

En la calle Los Pinos

Recuerdo muy bien la calle Los Pinos. Presumo fue en los años 40 que José A. Caro Alvarez (1910-1978) hizo su casa solariega bien al fondo, al lado del Colegio Santo Domingo. La diseñó al estilo neohispánico, pero al modo de rancho californiano, muy distinto a su emblemático Facultad de Medicina (1944) realizado en la más pura afiliación al Movimiento Moderno. Asumo que a principios de los 50, en todo ese terreno que dejó frente a la avenida Bolívar, desarrolló ese vecindario de la calle Los Pinos, que incluía su propia oficina y unos apartamentos hacia el farallón. En contraste con la suya, todas eran en el espíritu moderno del “post and beam” californiano.

Para esa época despuntaba el programa Case Study Houses (CSH) que auspiciaba la revista vanguardista Arts & Architecture, en los tiempos en que John Entenza fue su editor y Joseph Eichler era un osado desarrollador inmobiliario. Eichler recogió el espíritu moderno que promovía CSH (Case Study Houses: 1945-1966), lo puso a disposición del público y superó la tristeza y uniformidad de los Levittown de postguerra. Con sus vecindarios transformó el paisaje de la suburbia californiana. Joe Eichler se apoyó en reconocidos arquitectos, principalmente en A. Quincy Jones (1913-1979) y su estudio Jones and Emmons. Una colaboración que resultó en más de cinco mil casas basadas en sus diseños (Eichler Homes: Design for Living).

Don José Antonio hizo algo similar en la calle Los Pinos, y es seguro que estaba bien informado de los CSH y de lo que ocurría en California. Era un hombre de cultura renacentista, con una biblioteca impresionante, que cuidaba y atesoraba; tan fascinante que siempre soñé tener algo así para cuando fuera arquitecto. En su estudio vi por primera vez un ejemplar de Arts & Architecture.

La calle Los Pinos fue el primer desarrollo, urbanización o vecindario que se hizo en Santo Domingo al estilo de suburbia americana, con ventilación natural, sin verjas, con césped bien cuidado y estilo de vida al aire libre alrededor de las barbacoas. Muy parecido a los de las Eichler Homes que aún hoy se atesoran. Un lugar también muy apreciado por residentes extranjeros. Para lograr ese entorno, don José Antonio diseñó algunas casas, y parece que buscando diversidad encargó otras a jóvenes arquitectos. Al menos se tiene noticias de que Nani Reyes, recién llegado de Texas, diseñó algunas.

El asombroso éxito de Caro Alvarez en la calle Los Pinos, como vecindario privilegiado, debió repercutir en el desarrollo posterior de la vecina La Julia, al otro lado del Colegio Santo Domingo. Su legado va mas allá de la calle Los Pinos, pero este proyecto tenía un aura, un sentido de lugar -Genius Loci-, que por más que busco no he encontrado nada comparable a sus bondades.

Siempre pensé que la obra de don José Antonio sería de la mejor documentada y que en algún momento volvería a ver, ahora publicada, la perspectiva maravillosa de su propuesta para la Biblioteca Nacional del 1959 (¿o 60?), con sus fachadas de calados tropicales, a lo Edward Durell Stone. No ha sido así. Ni obra completa ni web site. Sólo queda revisitar, en bici, la calle Los Pinos y recordarla en su momento de esplendor. Así lo he hecho.

P.S.
Creo que alrededor del 1969 , Tony y Danilo (Caro), sus hijos graduados de Cornell University, construyeron para ellos, su hermana y Jaime (Batlle), un row house en el jardín de la casa solariega y la convirtieron en un recinto familiar, con mucho respeto al vecindario.

El conjunto fue diseñado en una estética muy en boga en Norteamérica en esos años de los
New York Five y de las casas en madera, neomodernas, de Gwathmey and Siegel; pero al construirse en bloques de cemento y acabado en rústico blanco, se acerca más a una arquitectura mediterránea, muy a tono con la residencia familiar.

Una peculiaridad de este conjunto es que los patios de cada unidad, al ser de hermanos, se integran completamente sin necesidad de verjas, así como los estudios y las terrazas jardín en el techo. Es un
row house magnífico. Eso es verdad.

lunes, 25 de agosto de 2008

El invento de la Row House de Johnny

Debe ser en 1961 cuando en Santo Domingo se hizo un desarrollo moderno de casa en hilera -row house- para familias de altos ingresos. Si eso es así, debió ser el de Juan -Johnny- Pujadas (Santo Domingo, 1932) frente a “la universidad” (José Dolores Alfonseca No. 9). A finales de los 50 era un privilegio vivir alrededor de la universidad. Siempre que paso por ahí, en bici con Felipe, imagino su impacto en una sociedad que recién estrenaba democracia y en un tiempo en el que casi nadie había salido del país.

Supe que Johnny Pujadas estudió, al menos el bachillerato, en Estados Unidos y presumía de ser un joven arquitecto al estilo de vida americana. Tenía muy “buena mano”, en el sentido de facilidad para el dibujo. Junto al ingeniero Guillermo Armenteros se aventuró a construir algo nuevo, una row house, y tuvo la ocurrencia de subirle la oficina de la joven firma Pujadas y Armenteros.

Como efecto de demostración, o como aspiración moderna, el mismo Johnny vivió en una de las unidades. Las otras familias eran de jóvenes profesionales que también habían tenido experiencia norteamericana. Jóvenes innovadores y modernos, maravillados por el espacio interior y la ligereza de la escalera flotante. Todavía hay quien recuerda con una sonrisa de niño sus años de socialización y ha regresado a ver si sobreviven los pajaritos que pintó su madre en el patio de la casa. Pero ya nada es igual.

Pujadas y Armenteros extrapoló el concepto a varios desarrollos masivos, en una ciudad que empezaba a expandirse y nuevas capas de la clase media se constituían en mercado con la introducción de las hipotecas aseguradas (FHA). Construyeron casa en hilera en El Portal, Miramar, La Agustina y otros sitios, con un éxito económico explosivo. Sin embargo, nada se acerca, ni en pintura, al encanto o al estilo de este proyecto precursor.

La casa en hilera -row house, terraced house, townhouse o brownstone- se basa en el principio de la repetición. El uso más extendido de la tipología, como se conoce hoy, se remonta a las barriadas de trabajadores en los albores del periodo industrial. Aunque no tenía una connotación positiva, se hizo popular en otros estamentos por sus ventajas económicas y su bondad para promover un sistema de valores en una compleja red de interdependencia; mezclando vivienda con trabajo en planta baja.

El proyecto de Johnny Pujadas, con sus relieves de escala pública, recoge lo mejor de la tipología, y probablemente se convirtió, en los años 60, en un producto que colmaba aspiraciones genuinas de calidad de vida moderna. Aunque se lo trague la tierra, eso tiene un valor entrañable, a pesar de encaramarle su propia oficina. Una idea completamente alocada o inusual, pero que funcionó muy bien. Sin aspaviento.

jueves, 21 de agosto de 2008

Aqua Village, Juan Dolio

Cuando el Grupo Aqua planificó el desarrollo de Aqua Tower (Juan Dolio, 2007) la densidad admitía la construcción de seis unidades adicionales, pero el límite de altura y los linderos establecidos impedía incluirlas en el mismo edificio. El encargo requería completar el total de la densidad que las normas establecían y que disfrutaran, como un sólo condominio, de todas las facilidades de playa, alberca y gimnasio, así como el mismo estacionamiento y controles de seguridad. La propuesta fue construir, al otro lado de la calle, Aqua Village (Juan Dolio, 2008), un proyecto complementario, pero con su propia personalidad.

Aqua Village son seis unidades duplex agrupadas en dos bloques alrededor de una plaza de playa o atrio, en la tipología de cluster, análogo a un poblado -village-. Un modelo de agrupación que se había desarrollado antes en María Fernanda (Santo Domingo, 1985). Las viviendas tienen su propio patio privado y en el techo una terraza jardín, con pérgolas, para fomentar actividades al aire libre. El conjunto se completa con una facilidad comercial en la esquina que actúa como pivote de referencia, y estimula la vida comercial y la socialización de la calle.

La propuesta usa los mismos elementos arquitectónicos de Aqua Tower y Aqua Loft (Juan Dolio, 2008) como un distintivo de su estilo “vivir en la playa”, en armonía con su vecino de enfrente, pero a una escala apropiada a la acera norte de la calle principal del poblado de Juan Dolio. La entrada refuerza la condición de esquina y conecta directamente con la playa, en alusión y reforzamiento al sentido de propiedad de todo el conjunto.
Grupo Aqua.
Aqua Village, Juan Dolio, República Dominicana, 2008 (en construcción)

PROYECTO
Sánchez y Curiel, Arquitectos.
Andrés J. Sánchez y César Curiel, arquitectos
Plácido Piña, asociado al proyecto
Laura De La Mota, colaboradora asociada


CONSTRUCCION
Sánchez y Curiel, Construcciones

lunes, 18 de agosto de 2008

Arquitectos iberoamericanos Siglo XXI


El Banco Nacional de México a través de Fomento Cultural Banamex, A.C. auspició “Arquitectos iberoamericanos Siglo XXI” en el que “la historiadora del arte Louise Noelle ha coordinado una cuidadosa selección de exponentes iberoamericanos que reflejan las tendencias constructivas practicadas por éstos durante los últimos 50 años”. Una edición de verdadero lujo, pero con contenido.

Omar Rancier fue el responsable de los ensayos sobre los arquitectos del Caribe, que también incluyen de Puerto Rico a Segundo Cardona  y Andrés Mignucci. Roberto Segre, en cambio, escribió el texto sobre Gustavo Moré.

Para poner este trabajo en su contexto y significado personal, incluyo dos mensajes que intercambiamos Omar y yo el mismo 11 de abril del 2007, cuando recibí el libro y leí el ensayo. Eso explica el deseo de conservarlo en el blog y divulgar una obra que no ha circulado en el país. También en reconocimiento a Omar.

Omar,
Acabo de recibir el libro vía el Cuco. Me apresuro a contártelo porque he leído el primer párrafo de tu texto y... se me salieron las lágrimas. Todavía estoy así, en ese estado de emoción que sólo las lagrimas pueden expresarlo de manera genuina.
Lo justo es compartir contigo esa emoción ahora, aún antes de seguir adelante.
Estoy impresionao.
Gracias,
Pla
..................
Gracias, Pla, es el mejor elogio que he recibido por decir lo que siento de la obra de un gran arquitecto que me ha brindado, además, el tesoro de su amistad.
Abrazos,
Omar

Ya terminé, Omar. Has escrito el artículo que siempre hubiera querido que alguien, alguna vez, escribiera sobre mi. Y me gusta porque reflejas un conocimiento y admiración íntima con una honestidad aplastante, y la cultura que hacía falta. Que suerte la mía! Y que fortuna leerlo ahora... en blanco y negro.
Como siempre falta algo, solo faltó la foto que te pedí que me hicieras y que nunca salió. Pero está nuestro paseo en Ponce, eso lo compensa.
Estoy realmente feliz. Y quiero que lo sepas.
Pla
...............
Yo también estoy feliz, gracias .
Lo de la foto es una de las anécdotas que atesoro, como el mismo viaje a Ponce.
Abrazos
Omar



La arquitectura a través del conocimiento.


Plácido Piña nació en 1945 en La Vega, un pequeño pueblo capital de la provincia del mismo nombre, al norte de Santo Domingo, preciado por su aporte a la cultura y al deporte dominicano; dos de las pasiones que abrazará el futuro arquitecto al transcurrir del tiempo. Es posible afirmar que su obra se referirá, en ocasiones, a la arquitectura “vegana” que conoció desde niño, aunque él se reconozca mas urbano por haber viajado a los once años de edad a Santo Domingo para estudiar la secundaria, lejos de la vigilancia que el régimen de Leonidas Trujillo sometiera a la familia Piña en su ciudad natal por haber sido su padre parte de un movimiento opositor al tirano. En la capital cultiva un amor por la ciudad como expresión de vida caminando por las calles de Gazcue, un barrio de principios de siglo XX, con casas solariegas, grandes jardines y un arbolado urbano excepcional, y por las calles de la Ciudad Colonial, con sus fachadas urbanas corridas y sus monumentos.

Entra a la carrera de arquitectura de la entonces Universidad de Santo Domingo no por vocación sino por solidaridad con sus amigos que entraban a la Escuela de Arquitectura y se graduó en 1970, luego de un año de trabajar con algunos de los principales arquitectos del pais. Es galardonado con el Premio del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia) otorgado al mejor estudiante de arquitectura de su generación.

En su formación profesional ha identificado dos grupos de profesores que le dejaron esa pasión por la arquitectura, la historia, las artes y la técnica: un primer grupo, el “Eje Italia”, compuesto por Rafael Calventi, Víctor Bisonó, Manuel Salvador Doi Gautier, de formación italiana, que le trasmiten la noción de la historia y el humanismo como instrumentos de diseño; el segundo, de formación norteamericana, especialmente Fred Goico, de la Universidad de Pennsylvania -la escuela de Louis Kahn-, con quien trabaja entre 1970 y 1971, Él le enseñó el oficio de la arquitectura y la relación del conocimiento técnico con el diseño del espacio arquitectónico, como un sistema integral que hace posible que el edificio funcione. Además, la formación “kahniana” de Goico le proporcionó otra sensibilidad diferente a la clásica europea, una estética trabajada desde el espacio y sus relaciones operativas y técnicas, y la poesía -el espacio y la luz de Kahn- que se desprende de esto.

Esas dos visiones la sintetiza en el periodo de trabajo en la oficina de Rafael Calventi (1972-1977) , quien a pesar de ser el miembro más prominente del “Eje Italia”, había colaborado en las oficinas de Ieoh Ming Pei en los Estados Unidos y por lo tanto compendia las dos aproximaciones. Con Calventi participó en los mas importantes concursos de diseño de la época, en un medio poco dado a los concursos, y ganando el de la sede principal del Banco Central de la República Dominicana, donde colaboró en el diseño del auditorio, uno de los edificios paradigmáticos de la arquitectura de la segunda generación arquitectos modernos dominicanos.

Hacia 1977 fundó su propia firma: P. Piña y Asociados. Ese mismo año ganó el concurso de diseño para el edificio sede del Banco Hipotecario Dominicano (BHD), junto con Harry Carbonell, el que finalmente no se construye porque el banco cambió el sitio original por uno más urbano. No obstante, Piña rediseña el proyecto, el cual responde certeramente al emplazamiento y en el que logra manejar, hacia el interior, la fría escala corporativa con unas vigas que cruzan el gran espacio del lobby, reduciéndolo a dimensiones mas humanas.

Una de las cualidades de Plácido Piña es ser capaz de integrar un pensamiento lúcido y contemporáneo a sus propuestas de diseño. Siempre informado de las vanguardias, su arquitectura ha sido influenciada por estas, sobre todo en el pabellón deportivo del Santo Domingo Country Club (1980), con Harry Carbonell, que enfrenta por primera vez la arquitectura dominicana con la postmodernidad. A pesar de que ha declarado no ser postmodernista “es mejor hablar de actitudes que de estilo”(1) , es quizás el mejor representante de lo postmoderno en su país. Sin embargo, su búsqueda expresada en una serie de obras de excelente factura y apoyada en un pensamiento conceptual muy sólido, ha transitado no sólo por la posmodernidad, sino también por el neoracionalismo en el Edificio BHD y el regionalismo crítico casa de campo La Cuaba,(2)  diseñada con Andrés Yuyo Sánchez y César Curiel, dos miembros de su estudio. Justamente, otra cualidad de este arquitecto es que ha hecho escuela desde el taller de diseño y, en muchas ocasiones, su estudio se ha convertido en un espacio de formación de jóvenes profesionales, en momentos en que las academias de arquitectura dominicanas estaban en retirada conceptual.

Su trabajo ha buscado un ideal caribeño, que se expresa desde una visión de puertas abiertas al conocimiento; es la búsqueda de una arquitectura propia, aunque gusta decir que “la arquitectura dominicana es la que se hace en la República Dominicana”. El conocimiento de la realidad del Caribe Español,(3)  le ha permitido convertirse en el eje de un grupo de arquitectos del Caribe (Fernando Salinas y José Antonio Choy de Cuba, Luis Flores de Puerto Rico, Gustavo Torres en Martinica, entre otros) que han consolidado una arquitectura regional caribeña que supera cualquier posible dependencia a las tendencias primer mundistas.

Las últimas obras de Piña recorren otros caminos y se entroncan con una visión más racional de una arquitectura corporativa que siempre trata de humanizar y un trópico caribeño que pretende interpretar desde la contemporaneidad. Haciendo uso de su erudición, las referencias van desde una versión caribeña de la arquitectura moderna en la Tienda Domus, un prisma puro horadado, hasta el racionalismo de Giuseppe Terragni en la Casa del Fascio en Como, Italia, presente en el Centro Tecnológico del Banco de Reservas. Sus trabajos de acompañamiento a las exploraciones caribeñas de las casas de campo, desarrollados con Sánchez y Curiel, son una muestra de exquisitez arquitectónica que reconocen nuestra cultura, nuestro clima y sus espacios, al mismo tiempo que incorporan unas secuencias espaciales totalmente contemporáneas a la concepción de la arquitectura antillana. Su aproximación a lo urbano se lee en sus emplazamientos, que reconocen el sitio y aportan un valor agregado a la ciudad, como la plaza-jardín de la Tienda Domus, la reafirmación de la esquina en el BHD o la fachada urbana que compone en el Centro Tecnológico Banreservas.



Centro Tecnológico del Banco De Reservas


La propuesta del Centro Tecnológico del Banco de Reservas parte de transformar un antiguo edificio de oficinas estatales emplazado en la avenida Jiménez Moya. El inmueble se localiza al norte del Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, antigua Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, y uno de los centros históricos modernos más importantes del Caribe que aloja algunas de las piezas paradigmáticas de la arquitectura dominicana diseñadas por Guillermo González Sánchez, el arquitecto de la modernidad dominicana. El concepto de esta edificación fue tejer una relación entre La Feria y el antiguo edificio de la CDA, una magnífica pieza neoracionalista diseñada por William Vega y Fernando Ottenwalder en los años ochenta.

La estrategia fue mantener la modulación evidente del edificio de Vega y Ottenwalder y rescatar la continuidad con La Feria en términos de escala, materiales (abandonado por restricciones en el presupuesto) y sobre todo en la visión del racionalismo italiano expresado en las referencias a la Casa del Fascio de Terragni que aparecen desdibujadas en el edificio de la Secretaria de Trabajo, en la Feria. Piña asume esa influencia y la trabaja sensiblemente en la fachada de su edificio; la atempera entonces con el gesto de unir la nueva edificación con el edificio de Vega y Ottenwalder, trabajado por el equipo técnico el Banco de Reservas, con un pórtico que proporciona escala humana al primer plano entre las dos edificaciones; allí sorprende con una alusión al cine, incorporando una serie de monolitos negros que se asocian con el monolito de la cinta de Stanley Kubrick, 2001: Odisea del Espacio y que representa la actitud del hombre frente al conocimiento, quizás el principal tema su arquitectura.

La intención de relacionar este proyecto con La Feria se expresa además con una de las decisiones más controversiales del proyecto: cambiar la arborización existente de por una serie de palmas reales, que no dan sombra en una ciudad donde el sol del trópico golpea fuertemente. La idea subyacente fue la de marcar una transformación en el paisaje que indicara el inicio de la avenida Jiménez Moya, para diferenciarla de la evenida Winston Churchill, su continuación, y de esa manera asociarla con la arborización del Centro de los Héroes.

El proyecto se completa con un edifico de estacionamientos en la parte posterior y con un elemento que contiene todos los equipos técnicos de la institución bancaria; este no es percibido en el diseño, como un ejemplo de la no-expresión de los servicios tecnológicos contemporáneos, digitales y electrónicos, frente a la expresión tradicional moderna de la función propia de la época de la maquina.



La Catalina


El método de trabajo de P. Piña y Asociados se basa en lo que el propio Piña llama un “estudio horizontal”, que permite la participación de todos al mismo nivel y propicia un proceso dual crítico-formativo; esto ha favorecido ese accionar paralelo a las academias en determinados momentos, y admite un ejercicio crítico continuado que se expresa en un enriquecimiento de la producción de los proyectos del estudio. Un ejemplo de este método de trabajo es La Catalina, una hermosa casa de campo situada en una colina que domina una plantación de naranjas en el sitio llamado La Cumbre, sobre la Autopista Duarte que comunica Santo Domingo con la zona del Cibao.

En este proyecto, en el cual participaron los jóvenes arquitectos Yuyo Sánchez y César Curiel, se explora una serie de temas que son recurrentes en Piña: el de la casa de plantación, como generador de una tipología caribeña, y el del claustro cisterciense, como propuesta de ordenación espacial, referido a su desarrollo histórico y tipología conventual, como a su reinterpretación moderna en el Convento de la Tourette de Le Corbusier.

Dentro de una rigurosa cuadrícula de 3 x 3 metros se resuelven todas las relaciones espaciales que articula un patio o claustro conventual dominado por una alberca y donde se comunican todas las dependencias de la casa. Organizadas en una estricta secuencia funcional, se inicia con una entrada de gesto minimalista, dominada por un alto pergolado de madera que nos recuerda alguna de las obras de Luis Flores en Puerto Rico -evidencia de esa conexión caribeña-, que se conecta a uno de los lados del claustro y termina en una dramática perspectiva que se vuelca sobre una impresionante vista de la plantación de naranjas y las montañas en lontananza.

Los detalles la completan: la estructura de madera rigurosamente modulada; la utilización de piedras del sitio que conforman una base que dan continuidad al emplazamiento, el tratamiento de los cuartos de baños, sobre todo el de la habitación principal, que trasciende su utilidad higiénica para convertirse en un mirador privilegiado; y las puertas de pivote central que de nuevo llevan al Puerto Rico de Henry Klumb.

En suma, Plácido Piña ha encontrado su arquitectura a través de una búsqueda en el conocimiento, demostrando la relación entre el intelecto y el accionar de diseño.

Notas.
  1. Omar Rancier, Historia de un Edificio: BHD. Hoja 15 de Arquitectura, El Nuevo Diario. 9 de agosto de 1982; y “100 Hojas de Arquitectura” Grupo Nuevarquitectura Editora Taller, 1984.
  2. Roberto Segre entiende que la Cuaba es la mejor muestra de regionalismo critico en el Caribe.
  3. Ha recorrido en bicicleta, una de sus pasiones deportivas -actualmente es el velerismo- que reivindica el pasado deportivo de su ciudad natal, casi la totalidad de la ciudad de La Habana. Tuve la experiencia de recorrer las calle de Ponce en Puerto Rico con un Plácido ávido de conocer esa arquitectura que se repite, en la ciudad dominicana de San Pedro de Macorís, como Antonio Benítez Rojo en La Isla que se repite, 1998.
Pags. 402-413, tomo II
Arquitectos iberoamericanos Siglo XXI. Introducción Louise Noelle, editora.
2006. Fomento Cultural Banamex, A.C. México.
ISBN 968-5234-52-2 Obra general

miércoles, 13 de agosto de 2008

La Zig Zag

Pla,
Esta es la casa de Maribel y mía. Que te parece?. Queríamos compartirla contigo. Nos quedamos confundidos entre Richard Neutra y Adolf Loos. Pero creemos que es mas bien una casa infill de martillo en Isabel Villas... aunque suene extraño. 
A ver si nos visita un día.
Marcos
................
Marcos,
Quiero ir mañana jueves temprano a tomar un café... a las 7:48am, les parece bien?
Pla

Y así mismo fue. Al día siguiente, rayando, llegué a la Zig Zag (2008) de Maribel (Villalona) y Marcos (Barinas). Una experiencia memorable que deseo contar.

En Isabel Villas (Santo Domingo) casi siempre me pierdo y esta vez no fue diferente. Por suerte tomé una ruta extraña y la divisé a lo lejos, bellísima. La primera impresión con frecuencia es la que perdura. Como pasó. Desde que traspasé el pequeño porche y entré al salón... se me puso la carne de gallina. Si eso ocurre es porque estoy absolutamente cautivado. Y tengo testigos.

La Zig Zag tiene una secuencia espacial preparatoria como sólo la he visto en la obra puertorriqueña de Luis Flores (Cayey, 1940). Se pasa junto a un pabellón para autos, que también será para juegos y celebraciones frente a la calle, con techo ligero, separado por un futuro muro de enredaderas que permitirá intuir el atrio frontal privado (al que se sale desde el salón) y que se disfruta desde el pórtico. Pura magia.

El salón lo es todo. Un gran espacio de esos que crean un estado de emoción y sorpresa. Es el gesto público. Como una plaza que atraviesa al lote. Forma una Z abierta con los dos patios, uno, desde el estar, que vuelve a llevar al frente y otro, desde el comedor, el patio trasero familiar. La otra Z, la cerrada, está completada por la barra de habitaciones a un lado y la de servicios al otro. Y eso es todo.

Maribel y Marcos me contaron las cosas que tienen en mente. También acogieron sugerencias. La alberca la harán al fondo, elevada, con el frente transparente y complementará a la terraza con pérgolas sobre las habitaciones de la niñas. Será el toque final. Aún sin eso, y sin el cenador que habrá al frente sobre el techo del servicio, la Zig Zag es una pieza notable de arquitectura contemporánea en el Caribe.

Casi siempre hay aprensión a las casas propias, sobre todo si son de jóvenes (under 40). Tienden a hacer manifiestos o a ponerlo todo en una sola canasta. La Zig Zag tiene mas de exploración que de manifiesto y está diseñada con absoluto control y madurez. Sin desperdicios. Es para vivir con calma, sin sobresaltos.

Al final de la visita creí que se habían olvidado del café, pero se aparecieron con uno, que desde que sentí la intensidad del aroma, y después lo probé, se me notó ese placer que sólo alcanzan las cosas bien logradas. Con razón, era Blue Mountain. Un verdadero lujo a tono con la Zig Zag de Maribel y Marcos.

Más de una hora después aún tenía el café en el paladar y la Zig Zag en la memoria. Una casa de revista. Pero real.

lunes, 11 de agosto de 2008

Casa Velázquez


Decir aquí Rafael Calventi (La Vega, 1932) es sinónimo de Banco Central. Y no es para menos. El Banco Central (Gazcue, 1978) es su obra cumbre y emblemática. Sin discusión. Lo refresqué hace días cuando busqué, finalmente, el ejemplar que me dedicó del libro “Banco Central: 60 años de historia, arquitectura y arte” (G. Moré, O. Rancier, M. de Tolentino, R. Segre. 2007). Magnífico.

De la obra residencial de Rafael se habla menos y casi siempre se limita a la Residencia Mastrolilli (La Julia, 1977). Pero cuando pasé con Felipe (Branagan) frente a la Casa Velázquez (Calle Bacuí No. 8, Los Cacicazgos. 1978) frenamos la bici en seco. Me costó explicarle, y que aceptara, que esa residencia no era reciente como se empecinaba y porfiaba. Está impecable, perfecta y noble. Hasta el césped se ve bien cuidado.

La arquitectura doméstica de Rafael Calventi merece una monografía propia. Desde su primer trabajo, la casa de los De Castro Goico (Santo Domingo, 1963), un programa para dos familias que luego se convirtió en la residencia oficial del Embajador de Francia, Rafael ha hecho una brillante arquitectura residencial. La Embajada de Francia es una obra en deuda con F. L. Wright y su casa de la cascada Fallingwater (1935) y con el período plano de Le Corbusier. Fue la primera y la única que hizo así. Después serían mayormente mediterráneas.

Esas casas mediterráneas las hizo al mismo tiempo que Piero Sartogo (Roma, 1934), su compañero de estudios, las hacía en Italia con notable reconocimiento editorial. Rafael las construyó en Santo Domingo en un apropiado ajuste y adaptación al trópico y mucha repercusión. Cuando enseñaba Teoría de la Arquitectura hacía hincapié en ese potencial.

Estuve cerca de Rafael en algunas de esas casas y me quedaba boquiabierto con su talento para el detalle, su refinamiento y la persistencia en aquellos aspectos que ni siquiera se veían bien en el rigor de los planos, pero que en obra deslumbraban o daban ese toque humano y sensible imprescindible para que llegue a cautivar. Son casas con un sentido especial de la vida social.

La Casa Velázquez, con sus volúmenes rotundos, marquesina y terrazas en redwood, pequeños patios de filtro y sus gruesos muros en blanco de acabado tirolés, es una obra excepcional. A esta casa el tiempo le ha dado mayor dignidad y elegancia. Y no tiene nada que ver con el Banco Central, salvo su tremenda calidad.

Una monografía de la arquitectura residencial de Rafael Calventi es materia pendiente y sería un valioso registro para aprender de un ciclo de mas de cuarenta años de arquitectura doméstica dominicana. Sería uno de mis libros favoritos, si me lo llegara a dedicar.

lunes, 4 de agosto de 2008

Málaga IV (1)

El proyecto ocupa un lote colindante a otros tres edificios de oficinas del mismo consorcio. El programa requería suplir el máximo de área rentable de oficina, en pisos pequeños, con una cantidad de estacionamientos que sitúen al inmueble entre los mejor servidos de esta zona del polígono central. Además, había que proveer parqueos adicionales a las propiedades existentes independiente del nuevo inmueble. Un relleno urbano (infill) que consolide las propiedades y mantenga las huellas de las regulaciones.

La complejidad de los requerimientos y el ensamblaje de lotes ofreció la oportunidad de plantear “la araña”. El estacionamiento del sótano dará servicio, con un acceso directo, sólo a los edificios 1, 2 y 3, aumentando la capacidad actual. La torre de parqueo de seis niveles, en la parte posterior del lote, tendrá accesos desde el nuevo edificio 4 y conexión complementaria con 2 y 3. Se adoptó una estructura metálica de alma llena para los estacionamientos de modo que permita una construcción independiente sin afectar el uso de los existentes.

El nuevo inmueble retoma el vocabulario de los edificios 2 y 3 para consolidar la imagen de marca Málaga y unifica a los cuatro inmuebles en un conjunto de oficinas independientes, en tres calles distintas, que consolida los servicios comunes, pero separados, de administración, estacionamientos, seguridad, mantenimiento y otros.

La solución propuesta, con una arquitectura honesta, satisface los objetivos del consorcio y preserva la escala urbana apropiada para cada una de las calles sin mostrar sus peculiaridades operativas internas. Trasluce una cierta institucionalidad corporativa.
Ver


Málaga IV. Consorcio Málaga.
Manuel de Js. Troncoso No. 29. Santo Domingo, República Dominicana, 2008 (en construcción)

PROYECTO
P. Piña y Asociados, S.A.
Pablo De La Mota, asociado al proyecto
Judith Reynoso y Rocío Marchena, colaboradoras



CONSTRUCCION
Constructora Heco CxA
Metalúrgica CxA

viernes, 1 de agosto de 2008

Arcoiris Sur en el WAF

A Roberto Rijo (Montecristi, 1963) le tengo profunda admiración. Desde que empezó a ser arquitecto y hacer arquitectura, Rob mostró una pasión y dedicación sorprendentes que junto a su bondad provocan respeto y estima.

En el último paseo en bici por Los Cacicazgos (Santo Domingo), Felipe (Branagan) y yo estuvimos buen rato analizando y estudiando el Ginaka 18, (Caonabo esq. Onaney) que construye al lado de su poético conjunto Villas del Mirador. Incluso hicimos sugerencias entre nosotros.

Desde hace tiempo Rob ha explorado la vivienda colectiva con destreza y consistencia, y con un éxito comercial y de crítica inigualable. Cada vez que visita el taller, con esa sonrisa que no le cabe en la boca, deja el ambiente lleno de entusiasmo. El mismo con el que siempre vive sus proyectos.

Hace unas dos semanas me contó de algunas exploraciones tan fascinantes que tengo los dedos cruzados para que cuajen. Pero hace apenas tres días me envió un e-mail con dos palabras y un paréntesis: estamos contentos (la competencia es fuerte) y desde ese momento abrigo una ilusión adicional.

Su conjunto de viviendas Arcoiris Sur (Av. Colombia, Santo Domingo. 2008) fue seleccionado finalista (shortlist) en el WAF (World Architecture Festival. Barcelona 22-24 Octubre 2008), en categoría vivienda, junto a otras quince propuestas. Ese sólo hecho llena de satisfacción.

Comparto la noticia con alegría y también para balancear mi emoción. Toda mi fe está puesta en Rob y su equipo (Roberto Rijo+arquitectos asociados). Espero su próxima visita por el taller. Su amplia sonrisa.