miércoles, 9 de julio de 2008

El Oliva de Cuqui aún perdura


Gai Vega (1924-1999) creía, y lo decía, que sólo había dos formas de hacer arquitectura. Una, con planos libres como Mies van der Rohe y su Pabellón Barcelona (1929)  y otra con una masa perforada como Le Corbusier y su Villa Savoye (1928). Es posible que esa idea estuviera muy difundida en la práctica dominicana de los años 50. La sentencia de Gai me vino a la cabeza cuando en estos dias, paseando por Gazcue en bici (con Felipe), revisité el Supermercado Oliva de Cuqui Batista (Santiago, 1925).

Suponía que el Oliva era del 1953, y es posible, pero Cuqui lo recuerda en otra fecha, aunque no está seguro. En una nota que le envió a Emilio Olivo hace unos dias, Cuqui narra algunas anécdotas que ilustran su experiencia y dice que “la fecha no la preciso pero la creo entre 1951-1952”. En todo caso es una obra temprana, llena de ideales. Comenta así el proyecto: “Esa casa colmado, tapiado el vidrio frontal y una vivienda encima, nunca he vuelto a verla pero recuerdo su extrema sencillez compositiva en búsqueda dinámica y terminada en el blanco que el clima exige.”. Es probable, incluso, que nunca haya sido blanco, pero tampoco del color actual. Lo recuerdo desde cuando de estudiante acompañé muchas veces a doña Consuelo en sus visitas de compra y tertulia.

El Oliva fue un encargo de vivienda sobre comercio que Edelmiro Velázquez, representante del wisky White Horse, le hizo a M+B, manzano + batista, el estudio que Cuqui tenía para entonces con Alfredo Manzano (1927-1983), quizás el ingeniero calculista mas brillante y un fuerte ideólogo revolucionario. Por mucho tiempo, Cuqui desafió a Alfredo con retos que éste siempre resolvía con sencillez. Como en el Oliva.

Siguiendo la idea de Gai, el Oliva está solucionado a lo Mies. Se trata de una sucesión de planos libres paralelos a las calles sobre un podio a ras de acera a los que superpone una pieza simplemente apoyada, compuesta por unas celdas modulares que contienen la vivienda. Una composicón abstracta y desnuda, como las que se hacían antes con los juegos de pequeños bloques de madera. Desde que se construyó, el Oliva fue una referencia urbana incluso para los carros de concho, que cuando se prolongó el servicio doblaban por la Cayetano. Había que decir "bajando por el Oliva".

El Oliva de hoy está muy alterado en el segundo piso, pero quien lo recuerde seguro que todavía admira sus proporciones, sus balcones y su soluciones sin vigas, con puertas y ventanas hasta el techo. Desde los 50 Cuqui se aferraba a la idea de eliminar dinteles para impedir la acumulación de aire caliente y reducir altura. Y lo consiguió a plenitud en el Oliva.

En Santo Domingo Cuqui Batista construyó mucho y buenas obras. Pero si hay una memorable e imbatible, es esa del añorado Supermercado Oliva que aún perdura. Por donde quiera que se le mire. Y lo hizo al modo de planos libres, con “extrema sencillez compositiva”.

Nota aclaratoria de Cuqui Batista: Creo que el Oliva nunca fue blanco sino gris perla. No recordaba el Oliva los pisos ras techo (sin dintel), creía hasta ahora que la primera era la casita de Francia y Galván, entonces es posible que el Oliva tenga la fecha que tienes. (12.07.08)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Tus últimos posts son una delicia, me encanta cómo se recogen los mejores trabajos, que por ser pequeños a menudo pasan desapercibidos y caen en el olvido.

Y me llama la atención que son edificios que me gustaban de niño cuando me los encontaba "chulos'

Espero que no te arrepientas de hacer el blog...

cj

Pablo dijo...

Recuerdo el edificio en mis días de estudiante, el arbol de la esquina era joven y las proporciones del Supermercado Oliva se podía disfrutar por completo.

Hoy muchos años después, me has hecho recordar ese edificio que me gustaba, y que ahora comprendo el porque.

Estos artículos que has escrito espero que puedan llegar a un público amplio, pues la manera de ver y analizar la arquitectura es edificante.

Cesar Francisco dijo...

No me habia llamado la atención, ahora que lo comenta es notable la sencillez del Oliva de Cuqui, como decia Mies "menos es más".
Cuanto hay que aprender!!!!!!!buenazo

CC

Anónimo dijo...

Placido, gracias por tus consideraciones la fecha del edificito no la logro precisarla era un tiempo confuso de mucha actividad y largos tragos, una era concelebrada.
.......................
No recuerdo el apellido de la señora que vivia en el segundo nivel del supermercado Oliva una pulpería desde ese entonces, su familia vivia en la Meriño próxima al Conde y el hermano era fotógrafo... ahora creó que el apellido podría ser Fernández, pero no lo aseguro.

Con Alfedro hicimos M+B, una casa de 3 niveles de bloques vistas tras el seminario que ahora es universidad de la calle Desiderio Valverde, en teoría vivíamos en los dos primeros pisos y la oficina en el tercero, Nani Reyes siempre critico esa decisión, me decía que la oficina había de estar en el primer piso, le contestaba que nunca veíamos la oficina como negocio, sino que como refugio para trabajar sin interferencias.

En la noche se rinde mas que en el día, se genera una contimidad sin interferencias de teléfono visitas además de que se puede oír música o tomar o comer.

Gracias por tu inquietud histórica positivista.
Cuqui.

Anónimo dijo...

Realmente es una pieza de una plastica impresionante por su sencilléz, no sabía que era de Cuqui, pero confirma la calidad de su trabajo y la construccion de unos diseños a partir de una ideas realativas a la modernidad traducida para el caribe antillano, algo que definitivamente se va perdiendo, por no decir que se ha perdido, de mano de una contemporaneidad globalizante.
Excelente post, Placido, me alegra que te hayas animado a escribir.
Un reconocimiento merecido a uno de mis arquitectos preferidos y mas respetados: Cuqui Batista.
Omar

Jael dijo...

Conoci de cerca esta "pieza" por Cuche (Maria Jose Gonzalez del Rey), cuando estudiabamos en la universidad, a finales de los 80.
Creo que para ese entonces, y no se si todavia, el edificio pertenecia a su familia, que de paso vivia en otro edificio muy particular que queda justo cruzando la Bolivar, del cual no tengo ningun dato, pero que me llamaba mucho la atencion porque tenia la galeria del segundo piso, por la que se entraba, cerrada en persianas.
Es interesante como la buena arquitectura nos sorprende a pesar de la ignorancia. Recuerdo la insistencia de Cuche, "tienes que ver el edificio de frente a casa..."

ja"el

Anónimo dijo...

la verdad es refrescante ,cuando conocemos la trayectoria de una persona que tiene tanto tiempo ejerciendo el oficio de arquitecto y a la vez se mantiene tan actualizado en lo concerniente a propuestas ,si bien es sabido innovadoras ,sin tiempo..........fui alumno de cuqui ,mas no me arrepiento de pasar balance de lo aprendido con el., a observar con el corazon el buen dibujo,a sentir con las manos la sensacion de espacio que te emana un buen exterior -interior de una edificacion bien elaborada con criterios semanticos bien solidos.......vale la pena ...reconocerle su trayectoria....att.
edgar hernan...