
Tenía años buscando un ejemplar del libro 100 Hojas de Arquitectura que ocupara el sitio del mío desaparecido. Todos los esfuerzos eran en vano. Pero hace unos días, hablando con Cuquito (Moré), salió a relucir el tema -como el gusano- y me sorprendió con la noticia de que tenía dos ejemplares. Me envió uno a título de “préstamo permanente” y a condición de que si desaparecía el suyo tendría que devolverlo. Acepté.
Aunque tengo una colección casi completa de recortes de la Hoja (hasta el no. 126), tener el libro se había convertido en una obsesión. Así que en cuanto lo recibí me pasé dos días releyéndolo minuciosamente. Lo disfruté. Recordé, otra vez, cómo nos mantenía en vilo cada semana sin mancar.
100 Hojas es el registro cotidiano más importante que existe de la práctica y el debate de la arquitectura dominicana de principios de los 80. Una prueba documental valiosa y referencia obligada para cualquier estudio del período. Tiene ese frescor, esa pasión y fuerza arrolladoras, que visto ahora conmueve a cualquiera. Así que cuando se habla, casi siempre en pareja, de Omar Rancier y Emilio Brea y de Nuevarquitecura y su manifiesto de sueños, confieso, hay que quitarse el sombrero. Admiro esa dedicación y persistencia.
Me emocionó volver a leer el prólogo que hice para el libro. Y lo suscribo. Lo comparto aquí como mi único prólogo en la vida. Y también para conservarlo en el blog, por si acaso Cuquito se aparece y me quita el libro.
PROLOGO
Cuando salió la primera Hoja de Arquitectura pensé que el proyecto moriría muy pronto. Estaba casi seguro de que a lo sumo publicarían unas diez hojas... luego se cansarían. Ese presupuesto de fundamentaba en el hecho de que me resultaba difícil detectar en el Grupo Nueva Arquitectura -su patrocinador y editor- una ideología arquitectónica que diera sostén conceptual a las ideas de una arquitectura que significara su propia propuesta.
Al examinar las 100 Hoja de Arquitectura me doy cuenta de lo lejos que estaba en mis dos supuestos. El proyecto se sostiene con firmeza y entusiasmo y, lo mas importante, su propuesta ha sido otra muy diferente a mis expectativas.
La Hoja de Arquitectura tiene tres pilares coherentes con la propia naturaleza y espíritu de quienes la producen. Se basa en la difusión, la polémica y el estudio de las arquitecturas. Si se analizan estas hojas desde esa perspectiva, se advierte que su existencia está ligada a aspiraciones colectivas vigentes en los arquitectos dominicanos.
La temática de la Hoja es tan amplia que mantiene en vilo al lector de arquitectura que espera su salida cada semana.
Su recopilación en este volumen es un esfuerzo editorial reconocible y memorable. Es una colección de acontecimientos -reseñas y debates- destinada a formar parte de la bibliografía arquitectónica dominicana. Revela, ademas, el grado cultural e intelectual en que se desarrolló la práctica arquitectónica en ese período de dos años.
Admito sin pudor mi regocijo cuando salió la Hoja de Arquitectura número cien; me había equivocado. La Hoja de Arquitectura tiene todavía por delante un largo tiempo y el Grupo Nueva Arquitectura mucho que decir.
Es sólo el inicio de la historia. Falta la historia.
P. Piña
Universidad Central del Este (UCE). Vol. LII.
100 Hojas de Arquitectura.
Editadas Semanalmente por el Grupo Nueva Arquitectura. Prólogo de Plácido Piña
Reproducción fascimilar de las aparecidas en el Nuevo Diario del 3 de Mayo de 1982 al 3 de Abril de 1984.
1984, Ediciones Universidad Central del Este. Impreso Editora Taller. Santo Domingo, República Dominicana.